El Universal
Lo que parecía una fiesta, se convirtió en un infierno, cuando parte de un estadio en Grecia comenzó a arder en llamas
Ciudad de México.- La pasión en Grecia no tiene fronteras, y un ejemplo es lo ocurrido el pasado domingo, cuando el Tombas Stadium, estuvo a punto de ser incendiado por los hinchas minutos antes del inicio del cotejo, que enfrentaría al PAOK de Salónica y a su acérrimo rival, el líder Olympiakos del Pireo, en partido correspondiente a la fecha 25 de la Súper Liga griega.

Al ser un partido, en equivalencia mexicana al Pumas-América, la pasión de los hinchas es desenfrenada, se puede perder cualquier partido menos contra el acérrimo rival, no hay lugar para la humillación, ni condescendencias con el rival o con su afición.

Los hinchas del PAOK armaron el escenario idóneo, para empezar ganando el partido desde las gradas, encendieron bengalas y las arrojaron al campo y a las gradas, para intimidar a los aficionados rivales y a los jugadores; pero lo que empezó como una fiesta, estuvo a poco de convertirse en una tragedia, incluso en el transcurso del partido también hubo aislados brotes de violencia.

El resultado final pasó a segundo término, fue un empate a roscas, situación que mantiene la ventaja de nueve puntos del ex equipo de Nery Castillo, sobre el PAOK, que después del empate y la victoria del Panathinaikos, tendrá que conformarse con arrancar la próxima jornada desde el tercer puesto.
El saldo del evento deportivo, fue de siete detenidos por protagonizar violentos enfrentamientos con la policía, los cuales comenzaron al llegar el Olympiacos al estadio, donde los hooligans del equipo local, arrojaron piedras, botellas y cócteles Molotov contra la policía, la cual se vio obligada a repeler las masas usando gases lacrimógenos. Al final de la reyerta, siete agentes y cinco aficionados resultaron heridos.