El Universal
Autoridades evitan acceso a defensores; beneficiados piden ser reubicados
TUXTLA GUTIÉRREZ, Chis.- Familiares y amigos se quedaron esperando. Las celebraciones se cancelaron porque los festejados no llegaron. Acordaron con el gobierno estatal, luego una larga negociación, no volver a sus comunidades en Chenalhó.

Los 20 tzotziles acusados de la matanza del 22 de diciembre de 1997 en Acteal, en Chenalhó, abandonaron la madrugada de ayer el penal de El Amate, en Cintalapa, pero no pudieron ni siquiera llegar a San Cristóbal de las Casas, donde se reunirían con sus familias.

Sin fiesta ni bienvenida, los indígenas terminaron su primer día fuera de prisión en un hotel en Berriozábal y en un albergue de esta capital, donde esperarán a ser reubicados en predios que dará el gobierno estatal, además de bonos de vivienda y otros apoyos.

El grupo salió de El Amate a las 3:35 horas, 12 horas después de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación ordenó su libertad inmediata, por anomalías en el proceso que se les instruyó por la muerte de otros 45 tzotziles.

El director del penal, Mario Eduardo de León Castillejos, autorizó su salida sin que estuvieran lo abogados del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) encabezados por Javier Angulo, que representa a la mayoría de los acusados por la matanza.

El funcionario coordinó los trámites para la salida del grupo con Juana García Palomares, quien no es abogada y se los llevó en un autobús, mientras el director demoraba el ingreso de los defensores del CIDE, y distraía a la prensa con vehículos "señuelo".

Reporteros y parte del equipo de abogados del CIDE siguieron al autobús, que era conducido a alta velocidad, por casi dos horas, hasta el hotel El Encanto, en Berriozábal, donde por la fuerza, los abogados subieron el vehículo y hablaron con sus representados.

Juana García negó que los liberados fueran "botín político", pero no pudo explicar por qué el director del penal la dejó entrar desde las 15 horas del miércoles y le permitió representarlos en la notificación, mientras negaba el acceso a defensores acreditados.

A las 9:00 horas, el secretario de Gobierno de Chiapas, Noé Castañón León, se reunió por separado con abogados del CIDE y con Juana Barragán para negociar que los liberados no regresaran a Acteal.

El funcionario les explicó que no hay condiciones para un retorno en paz, pues familiares de las víctimas, sobrevivientes y organizaciones civiles les advirtieron que cualquier intento de ingresar a San Cristóbal "sería considerado como una provocación".

Tras seis horas de diálogo, las partes aceptaron el plan de Castañón y lo difundieron en conferencia de prensa; los abogados del CIDE dejaron abierta la posibilidad de volver a Acteal, cuando cambien las condiciones.

Noé Castañón León aseguró que el Acuerdo de conciliación y abono a la cultura de la paz busca mantener la armonía y la tranquilidad en Los Altos de Chiapas, evitando confrontaciones entre los liberados y familiares de las 45 víctimas de la matanza.

"Mi vieja, no voy a llegar"

J-melel ("mi vieja"), dice cariñoso Tomás Pérez Méndez, en tzotzil, a su esposa a través del teléfono, mientras le explica por qué no pudo llegar a su pueblo Los Chorros, donde lo esperaban familiares y amigos para celebrar su libertad luego de casi 12 años de prisión.

"Le dije: `No voy a llegar a nuestra comunidad, el gobierno me dijo que hay problemasy puede afectar a los demás (acusados) que no salieron libres'", explica este hombre de 60 años de edad.

En entrevista, dice no estar convencido del acuerdo que les impide regresar a Chenalhó y entrar a San Cristóbal, (aunque esto último no está en el texto. Fue una condición del gobierno para celebrar el convenio). "Ni modo, el gobierno manda", dice resignado.

El gobernador no me deja

"No tan contento, pero ya qué le hago, el gobernador no me deja", responde Agustín Ruiz Vázquez a la pregunta de si está contento por haber salido en libertad.

Este hombre de 41 años es el único de los siete representados por el CIDE acompañado por su esposa, quien acudió a visitarlo el miércoles a El Amate y se quedó a esperar la orden de la Corte para liberarlo.

Sin embargo, la visita les costó un susto, pues Juanita, como él la llama, casi se queda en prisión, debido a que cuando iniciaron los trámites para excarcelarlos, las autoridades del penal requirieron sólo a los 20 internos incluidos en el listado que envió la Corte.

"Pasó como a la medianoche, cuando nos llamaron ella se quedó en las canchas. Yo hablé con el director y le dije, `mi esposa está allá adentro, déjeme regresar por ella', me dijo: `ah sí, luego, y después no quería, hasta que al final la dejaron salir", cuenta sonriente.