Si usted creyó que el neofascismo estaba germinando y avanzando solamente en los Estados Unidos, en Brasil y en algunas naciones de Europa, me parece que nos equivocamos, en México por desgracia también resurge con fuerza y vemos que ferozmente el neoliberalismo se opone y busca acorralar al nuevo gobierno que llegó con una la legitimidad como ninguna en la historia de este país.

Los intereses creados en Wall Street, Washington, los medios de comunicación, los tribunales, hasta los grandes capitales, la oposición al nuevo gobierno de AMLO será despiadada, y atroz la resistencia al cambio tratando de frenar las modificaciones de la Cuarta Transformación.

En este 2018 que agoniza, México mostró al mundo la voluntad colectiva de cambio, pero en 2019 la preocupación de AMLO por ofrecer bienestar colectivo a los más de 50 millones de pobres creados por la política neoliberal del Prian topa contra el muro de canallas (AMLO dixit) que se oponen al cambio, se refuta que a los trabajadores se les aumenten salarios, a las becas para los estudiantes, al rescate de la educación y de la industria energética (Reforma), a la potestad de la justicia y la paz, en cambio buscan que los demonios sigan sueltos aferrándose a sus privilegios; en estos opositores no se ve institucionalidad ni ética. Dicen NO a la justicia social, NO a la política de austeridad.

La ola de difusión de percepciones y noticias falsas por parte de algunos sectores de oposición política  contrasta con lo expresado por el Gobierno Federal, su voluntad de llegar hasta las últimas consecuencias para esclarecer el accidente en el que murieron la gobernadora de Puebla y su esposo el Senador Moreno Valle.

Es lamentable que las fuerzas de oposición a AMLO hayan encontrado ahora un buen momento para señalar al Gobierno Federal como responsable de la utilización de fuerza en el hasta ahora accidente aéreo de los dirigentes poblanos, lo que históricamente no data en los antecedentes del actual Presidente, quien se ha excedido en sus propuestas pacifistas a pesar de los golpes políticos que continuamente le están propinando.

Por cierto, 2019 será un año crítico, decisivo, benéfico a las mayorías, pero sólo si los ciudadanos seguimos trabajando por hacer de este país un territorio en el que disminuya la desigualdad social, en el que se reconozca y se impulse el rescate de los campesinos y se atienda el bienestar de los adultos mayores y los jóvenes; pero esas no serán dádivas, serán logros de una revolución pacífica en donde se pase del caos y la crisis al crecimiento ordenado.

A casi un mes de haber llegado a la Presidencia de la República lo que presenciamos cotidianamente son cuestionamientos diarios sobre todos los temas, lo cual es normal ante un cambio de época, el cambio inquieta, nos cuesta, trae incertidumbre porque es más cómodo vivir en la no trasformación, en la inercia, aunque considero que es muy sano mover la realidad, cuestionar es la única manera de avanzar, porque cambia, todo cambia; lo anormal es la fijeza, la instalación en la inmutabilidad, la ceguera inmediatista, aunque no escaparemos de la tensión entre cambio y resistencia, tensión entre esperanza e inquietud, entre presidencia imperial y presidencia popular, jugar con estas fuerzas será el arte de manejar la guerra a través de otros medios.

Sí, los tiempos apuntan a incertidumbre, es hasta cierto punto “normal”, pero como ya dijimos, los intereses que están en juego no son menores, así, que la dinámica por venir será dura, difícil, pero la atención diaria hay que mantenerla.