Foto: Archivo
“Rivera logró crear un personaje tan inolvidable que el siguiente presidente tuvo que abolir el puesto protocolario de Primera Dama para evitar comparaciones con su sencilla esposa”

1.- La vida y evolución de Angélica Rivera Hurtado, ex de Castro y ex de Peña Nieto, han resultado asombrosas, por decirlo de manera sencilla. Desde el inicio de su carrera artística a finales de los años 80 del siglo pasado, pasando por la época en que vivió en Los Pinos hasta su actual vida en solitario, ella ha sabido capitalizar en beneficio propio los reflectores, la opinión pública y sus circunstancias de cada momento. Pisando fuerte y tomando las decisiones necesarias (por duras que parezcan) ha llegado hasta donde le ha dado la gana.

2.- Cuando era una jovencita de 22 años, Angélica Rivera, hacía como que cantaba en el grupo de la ficción Muñecos de Papel. Esta era una asociación musical inventada para la telenovela “Alcanzar una estrella II” de la que formaba parte junto a Sasha Sokol, Bibi Gaytán, Erik Rubín, Pedro Fernández y ¡el mismísimo Ricky Martin! En aquel entonces, el público juvenil adoraba el misterio y la elegancia de Sasha, la sensualidad de la Gaytán, así como el intenso magnetismo de Ricky, el ex Menudo

3.- Pero nadie daba tres pesos por Angélica Rivera. Era considerada una “actriz de relleno” que terminaría siendo una estrella fugaz. Su credibilidad llegó al punto más bajo cuando empezó a aparecer semidesnuda en calendarios para talleres mecánicos. Pero ¡qué equivocados estaban sus detractores! La única que nunca dejó de creer en la Rivera fue ella misma. Siguió preparándose, cuidó su físico con esmero y logró obtener papeles protagónicos en telenovelas que la convirtieron en una de las mujeres más famosas del país.

4.- Ya para cuando encarnó a su personaje más famoso, “La Gaviota”, en “Destilando amor”, el entonces gobernador del Estado de México le echó el ojo y empezó a hacer grandes planes que la incluían. Ese político era, ni más ni menos, el entonces viudo Enrique Peña Nieto quien quería ser presidente de México y necesitaba una buena actriz –perdón, mujer– para interpretar a la perfección el papel de Primera Dama del país. Al final, Angélica dio muestras de encontrar sumamente atractivo...el puesto que le ofrecían. 

5.-  Después de concretar un par de pasos y requisitos sencillos que se requerían para atender el ofrecimiento de Peña Nieto (el divorcio de su primer esposo, entre otros detallitos) la inteligente Angélica se preparó como nunca antes para terminar encarnando a una de las Primeras Damas más atractivas, deslumbrantes y encantadoras de México. Hasta en el extranjero cautivó a presidentes, reyes y al Papa. Rivera logró crear un personaje tan inolvidable que el siguiente presidente tuvo que abolir el puesto protocolario  de Primera Dama para evitar comparaciones con su sencilla esposa. 

6.- Afortunadamente los sexenios presidenciales en México no son eternos y, cuando Enrique Peña Nieto terminó su mandato, Angélica Rivera se divorció rápidamente porque ya no había trabajo alguno que hacer junto al ex presidente. Desapareció un tiempo del ojo público para regresar, ahora de 51 años de edad, con una nueva sorpresa. Resulta que su maquillista acaba de publicar una imagen donde luce bellísima, más que nunca de hecho, y con un rostro extremadamente juvenil. Casi demasiado. 

7.- También circuló otra fotografía donde aparece abrazada a su hija mayor, Sofía Castro, quien pretende ser actriz y famosa como su madre. Pero la jovencita aparece tan dolorosamente delgada y transformada del rostro que no se parece a sí misma. Mientras que Angélica luce como una muchacha de veintitantos años. En primer lugar, no le crean tanto al “dios Photoshop”. En segundo lugar, ¿qué quiere este par? ¿Aparecer en series de Netflix, juntas? De Sofía no espero mucho, pero de Angélica puedo esperarlo todo. 

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