Vandalismo. La parte trasera de la colonia sirve como tiradero de escombro y escondite para los pandilleros. Fotos: Vanguardia/Héctor García
Viven vecinos temerosos de los ataques de los pandilleros que tienen asolado este sector del norponiente de la ciudad

Pese a la mala fama por estar catalogada como una colonia conflictiva por parte de la Policía Municipal, los habitantes de la Saltillo 2000 día a día trabajan para tener una mejor calidad de vida.

Aunque no ha sido fácil, pues la tranquilidad con la que quisieran vivir se ve rota fácilmente por cuestiones de inseguridad, debido a que el sector cuenta con un gran número de pandillas.

“Están las que se juntan aquí en los parques, las que se dedican nada más a estar en los patios de una casa tomando todo el día, ¿de dónde sacan el dinero? Yo creo que se lo roban o nada más trabajan para estar ahí”, dice Antonio, de 31 años, habitante desde hace ya 12 años.

En la calle El Vergel, donde vive Antonio, le ha tocado presenciar de todo: riñas, daños a vehículos y a las fachadas de algunos domicilios, gente lesionada en peleas y robos, todos cometidos por pandilleros.
Es por eso que el vecino prefiere no ser fotografíado del rostro, para que los “malandros” no lo vayan a agarrar de bajada.

A pesar de que la 2000 es considerada como una tierra de bandas, según la Policía Municipal sólo una de ellas es considerada entre las 22 más peligrosas de la ciudad, a las que se les atribuyen delitos como posesión de arma de fuego, incendios y violación de mujeres.

Incomunicados. Las antenas inhibidoras de señales que hay en el penal bloquean las señales de celulares de los vecinos.

Bien escandalosos

También explicó que entre semana se vive una calma, pero la colonia entera se transforma los fines de semana, que es cuando más necesitan de la presencia de las autoridades, no sólo por la inseguridad, sino también por los vecinos ruidosos.

“Hace dos meses un vecino, sin permiso ni nada, sin preguntarnos a nadie, fue y cerró la calle nada más para traer una banda por el cumpleaños de un tío, pero como era amigo de un policía no le hicieron nada”, confesó Antonio.

Las fiestas pueden empezar desde temprana hora de la tarde y extenderse hasta bien entrada la mañana del día siguiente, lo que propicia pleitos entre los vecinos como el que Antonio tiene con los de su cuadra, a los que ya ni saluda.

“Es que los dejan, nadie nunca les dice nada y eso está muy mal, pero luego va uno a pedirles que le bajen el volumen a la música, porque uno tiene que trabajar mañana, pero es echártelos encima”, relata José Alberto, de 24 años, vecino de la calle Recinto de Juárez.

Los vecinos confían en que ahora que se hizo entrega de las unidades de la Policía Ambiental, a los colonos se revierta un poco la situación en la que se ven atrapados desde hace ya mucho tiempo, pues sólo quieren tener calma y sin roces con nadie.

¡Línea ocupada!

Se imagina usted gastar miles de pesos en un celular y su plan, para que al estar en casa su aparato sólo le sirva para ver la hora.

Bueno, pues esto es lo que les sucede a cientos de personas de la colonia Saltillo 2000 y otras ubicadas cerca del penal, ya que las antenas inhibidoras de señal los dejan sin poder usar sus teléfonos.
“Hay que buscar un rinconcito donde agarre un poco de señal o de plano esperarse a salir de la colonia”, dijo una vecina. 

Las antenas inhibidoras de señal se utilizan para que los reos del penal no realicen llamadas de extorsión.

Robos a la orden del día

La inseguridad no es un problema exclusivo de la colonia, pero aquí como en otros sectores hay la esperanza de que esa situación mejore.

Por ejemplo Yesenia, una comerciante de 28 años, señala que la Policía casi nunca llega a tiempo cuando se le requiere: “Quisiera que hubiera más policías, pues llegan siempre media hora después de cuando uno les llama, porque por aquí sólo están un ratito y luego se van.

“Recibimos muchas extorsiones, por ejemplo, ahí en la Farmacia Guadalajara a cada rato asaltan”, se queja. 

“Hemos sido víctimas (de la delincuencia), ya en el negocio es normal”, así lo dijo Yéssica Garibay, otra comerciante que cargaba a su bebé mientras nos atendía.

Nos han robado aquí en el negocio, yo pediría que hubiera más seguridad, porque es que sí hay suficientes patrullas aquí en la colonia ésta, pero aun así fuimos objeto de robo”, dijo por su parte María, de 45 años, también comerciante.