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El sospechoso de aterrorizar la ciudad texana de Austin durante tres semanas, dejó una grabación de 25 minutos en su teléfono celular en la que da detalles de las siete bombas que creó

El sospechoso de aterrorizar a Austin, Texas, durante tres semanas con una serie de bombas dejó una grabación de 25 minutos en su teléfono celular en la que da detalles de las siete bombas que construyó, incluida la que pudo haberlo matado.

Conforme al diario Dallas News, el jefe interino de la policía de Austin, Brian Manley, explicó en una conferencia de prensa que el sospechoso, identificado gracias a documentos judiciales como Mark Anthony Conditt, de 23 años, dejó una especie de confesión en audio en la cual describió cómo construyó las bombas.

"Fue una confesión. Él no la llamó así. Pero estaba admitiendo lo que había hecho", dijo Manley.

El motivo de Conditt no parecía ser odio o terrorismo, y no dio ninguna razón para haber escogido a los objetivos de sus bombas.

El video pareció haber sido hecha entre las 21 y las 23 horas del martes, cuando, según el agente, parecía que Conditt sabía que las autoridades se estaban acercando a él.

"Nunca seremos capaces de poner una razón detrás de esos actos", comentó.

"Es la protesta de un joven muy enojado hablando de los desafíos en su vida".

Manley agregó que el video contenía descripciones de las seis bombas que había puesto en marcha; también incluyó detalles acerca de cómo eran, lo que dio a las autoridades la confianza de que Conditt era realmente el sospechoso.

Asimismo, habló sobre una séptima bomba, que fue la que detonó este miércoles por la mañana mientras era perseguido.

En la misma conferencia de prensa, los funcionarios locales, estatales y federales detallaron su trabajo en equipo y el alivio de que la pesadilla, que duró tres semanas, acabó.

"Nunca se puede llamar un final feliz, pero es condenadamente bueno para la gente de esta comunidad y del estado de Texas", expresó la fiscal de distrito del condado de Travis, Margaret Moore.

Las muertes que ocurrieron aquí fueron absolutamente al azar y sin sentido y algo que nunca conseguiremos entender".

La ciudad de Austin estaba sumida en el terror después de que Conditt acelerara su actividad durante la última semana después de que Anthony Stephan House, de 39 años, fuera asesinado por un paquete bomba dejado en su puerta el 2 de marzo.

Draylen Mason, de 17 años, fue asesinado 10 días después, y su madre también resultó herida en la explosión de un paquete-bomba.

Ese mismo día, Esperanza Herrera, de 75 años, resultó herida con otro paquete explosivo.

El lunes, una bomba explotó en una instalación de envío de FedEx en Schertz, cerca de San Antonio.

Más de 500 agentes locales, estatales y federales trabajaron en el caso y su búsqueda se afinó después de que vieron a Conditt en el video de vigilancia dejando un paquete en una ubicación local de FedEx.

Usando esta filmación, que lo mostraba a Conditt disfrazado con una peluca rubia y un sombrero, con los datos de su teléfono celular y su propio automóvil, la policía lo rastreó hasta un motel en Round Rock el martes por la noche.

Cuando se acercaron al lugar este miércoles, el sospechoso detonó un explosivo, matándose a sí mismo.