2020 ha sido un año extraño por maravilloso desde un punto de vista humano. Un virus pequeñísimo, circular con arbolitos verdes y tallo color violeta hermanó a la humanidad en su luz y su oscuridad.

El virus detuvo a la humanidad en seco. De golpe la obligó a revaluar sus prioridades definidas desde la lógica del tener para ser en el torbellino acelerado del consumo de todo; incluido de sí misma.

La conminó a entender desde sus raíces esta frase milenaria: “sí te pierdes en el momento presente –para divagar en tu pasado o en tu futuro– te pierdes tu cita con la vida. La paz eterna es vivir con amor el presente”. 

La forzó, por vez primera, para verse a sí misma como parte intrínseca de esa naturaleza que ha destruido de manera sistemática, por imaginarse soberbia y capaz de domarla para satisfacer sus caprichos egoístas y mezquinos.

Por ello, ha ignorado que “la biósfera de la tierra ha soportado cataclismos mucho peores que el que representamos nosotros –con cambio climático incluido– y tras millones de años ha prosperado de nuevo”. Por ello, “el problema no es salvar a la Tierra ni a la vida en general, sino salvar a nuestra civilización”.

El virus, también, ubicó a esa humanidad en su irrelevante pequeñez en el gran concierto del universo infinito donde estrellas, galaxias, nebulosas y planetas coexisten sin pensar en ella. ¿Qué somos nosotros ante el Sol y sus 4 mil 600 millones de años sin reparar en los 5 mil 600 que le restan?

Desde el confinamiento, entrelazado con miedo y muerte; muchas personas abrazaron este mensaje enviado por ese virus letal a la humanidad. Y, más allá de la vacuna, relanzarán sus vidas a partir de la mejor versión de sí mismos, conectados a ellos, su familia, su comunidad, la naturaleza y el universo.

Otros tantos, sin embargo, enojados por la confrontación consigo mismos, provocada por este virus, en las distintas dimensiones de su existencia, continuarán arrastrando su muerte en vida hasta el final.

Por todo lo anterior y más, ¡bienvenido 2021!

Nota: Nos veremos el 12 de enero de 2021. ¡Felices fiestas!