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Entre las muertes de creadores del cine mexicano y eventos regionales relacionados al Séptimo Arte se nos quedó en el tintero comentar sobre el reconocimiento a Bob Dylan con el Nóbel de Literatura. 

Y es que desde que se dio el anuncio de dicha distinción el jueves 14 de octubre pasado hasta el momento de escribir la noticia ha causado polémica entre si el poeta del folk norteamericano era merecedor del mismo o no y si les tomaba la llamada para aceptarlo o no, y pues dejando a un lado esta controversia, como estos espacios están destinados particularmente al cine, vamos a recordar algunos momentos emblemáticos en los que el maestro Dylan nos brindó tanto a través de su presencia física como actor, detrás de cámaras como director o bien a través de la música que es lo que mejor sabe hacer y lo ha llevado a entrometerse en otros terrenos como las artes visuales.

La primera incursión de Dylan en el cine no pudo haber sido mejor que bajo las órdenes de uno de los mejores cineastas del género western, Sam Peckinpah, quien poco después de haber dirigido en tierras coahuilenses el clásico “La pandilla salvaje”, en 1969 y en la frontera entre Chihuahua y Texas “La huída”, en 1972, filmó la historia de “Pat Garrett y Billy the Kid” en 1973 en la que si bien sus protagonistas fueron dos de sus actores fetiche, James Coburn y Kris Kristofferson, es Bob Dylan haciendo un personaje llamado Alias y en específico una secuencia en donde la mexicana Katy Jurado llora frente a un río mientras se escucha “Knocking on heaven´s door” de la autoría del maestro que nos dan toda una lección del poder del Séptimo Arte al fusionarse con música y literatura, entre otras más. Como director, destaca su épica ópera prima y único largometraje hasta la fecha “Renaldo y Clara”, de 1978, en la cual mezcla los géneros de documental con una ficción en la que también colaboró el actor y dramaturgo Sam Shepard e intervienen incluso él y su entonces esposa Sara como los protagonistas del título en una cinta que algunos consideran son tres películas en una pero en realidad a pesar de sus casi cuatro horas de duración termina siendo un todo único y coherente.

En 1987 Bob Dylan interpreta a Billy Parker, un músico recluido quien tras haber sido una gran estrella toma a una joven como su protegida en “Hearts of Fire”, una película de manufactura británica no muy afortunada dirigida por Richard Marquand (“El Regreso del Jedi”) y escrita por Joe Ezerthas (“Bajos instintos”); en 1990 sin crédito en el reparto a un artista para una comedia dirigida por su amigo Dennis Hopper titulada “Catchfire” y a finales de la misma década, en 1999, a un chofer en una buena cinta del género de cine negro titulada “Paradise Cove”, de Robert Clapsadle, y que protagonizó, entre otros, el desparecido actor Ben Gazzara.

El nuevo milenio lo inicia Bob Dylan ganando el Oscar al Mejor Tema de Película “Loco fin de semana” (“Wonder Boys”) para su composición “Things are changing”; en el 2003 su última actuación a la fecha es en “Masked and Anonymous”, donde es el protagonista y guionista bajo la dirección de Larry Charles y en donde actúa al lado de otros ganadores de la estatuilla dorada como Jessica Lange y Jeff Bridges y en el 2007 es el director Todd Haynes quien le regala una biografía muy original y transgresora en la que varios actores lo interpretan incluyendo una actriz, la australiana Cate Blanchett.

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