El suceso que inundó las redes sociales esta semana (que todos usamos más que de costumbre en esta cuarentena) fue la golpiza que le dieron a un asaltante sus víctimas en una combi de transporte público en el área conurbada de la Ciudad de México. Fue impresionante la capacidad de reacción en redes sociales de las y los mexicanos en general.  En cuestión de horas, cualquier grupo en WhatsApp o Facebook tenía memes, videos editados, caricaturas haciendo analogías o comparaciones con nuestra vida cotidiana. Y después de eso, siguieron largas y tendidas conversaciones (me atrevo a decir que muchas de ellas acabaron en discusiones) sobre si estaba bien o mal lo ocurrido. ¿Qué fue eso? ¿Qué realmente pasó? ¿Por qué todas y todos nos sentimos tan identificados?

Vamos por partes. ¿Qué significa que le roben el celular y/o la cartera a alguien?

El trámite lento de reponer todas las tarjetas e identificaciones, igualmente el celular, que muchos de nosotros, probablemente, aún lo debemos más de la mitad y el mucho o poco efectivo que trajeras en ese momento. Tal vez, para completar la renta, el pago de algún servicio, la despensa de esa semana o los útiles/libros para la escuela.

Según la ENVIPE (Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública) 2019, 3 de cada 10 hogares en México fueron víctimas de un delito, es decir, alrededor de 25 millones de personas en el último año sufriendo algún robo. Casi todos, si no hemos vivido en carne propia un robo o delito, conocemos a alguien de nuestro círculo más cercano que lo ha vivido. ¿Por qué pasa esto?

1. Ineficiencia en el sistema de justicia. Según un estudio de México Evalúa, más del 90 por ciento de los delitos en el país no se persiguen, es decir, se van a la “congeladora”. Como país, hemos intentando trabajar muchísimo en solucionar este problema de hace más de una década, pero arreglar la corrupción, impunidad, deficiencia en los procesos judiciales, ausencia de profesionalización, no será algo sencillo. La batalla sigue. Pero, ¿qué emociones nos produce esto? hartazgo, desesperanza, impotencia, desconfianza. Los hechos ocurridos en la combi nos hicieron recordar y compartir como sociedad estos sentimientos.

2. Ausencia de liderazgos. En estos tiempos de crisis e incertidumbre, todas y todos estamos desesperados por encontrar personas que nos inviten a vivir emociones  positivas comunes, personas que nos permitan comprender que lo que estamos viviendo se acabará y saldremos adelante. A nuestros líderes políticos y sociales les han quedado grandes los zapatos para esta tarea. Por esta razón, todas y todos nos sentimos hasta cierto punto identificados con los pasajeros de la combi. ¿Qué quiero decir con esto? Se volvieron un poco “nuestros héroes” al hacer lo que más de uno hubiéramos querido hacer al momento en que nos están robando, combatieron “de forma efectiva” el crimen. Desgraciadamente, el asaltante falleció a causa de los golpes, su cuerpo no resistió la violencia. Y subrayo: desgraciadamente. Considero que ningún otro ser humano debe de morir a golpes por otras personas.

Este hecho no es otra cosa que el síntoma de un problema grande y complejo que tiene mucho tiempo en México: la incapacidad de ponernos en los zapatos de los demás antes que en los de nosotros mismos. Nuestra identidad, cultura, historia social y política, nos ha llevado hasta aquí. Está bien si en un principio te sentiste feliz y hasta orgulloso de que lo hayan hecho, yo también lo experimenté durante las primeras horas. Lo que no está bien, es que creamos que una vida vale más que otra o que tenemos todo el derecho para lastimar a alguien hasta la muerte.

¿Cuál es la solución? Invirtamos (bien y en serio) en habilidades sociales en nuestros niños, niñas y adolescentes. Necesitamos hombres y mujeres capaces de pensar en el otro, antes de uno mismo, capaces de ser empáticos y generar acuerdos antes de utilizar cualquier tipo de violencia. La violencia solamente produce más violencia. Necesitamos #CiudadanosdeTiempoCompleto.

@garciacecy_

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