Expresión. La danza macabra nació en medio de las calamidades de la pandemia de la terrible peste negra. ESPECIAL
Además de la famosa pieza “Danse Macabre”, poema sinfónico compuesto en 1874 por Camille Saint-Saëns, Fernando Ibarra señaló otras fuentes

MÉXICO.- La Danza Macabra o la Danza de la Muerte podría remitirnos a la idea de que se trata de un baile, pero en realidad se trata de una expresión artística principalmente gráfica sobre la relación del humano y la muerte durante la Edad Media.

Fue en el siglo XVI que este motivo comenzó a difundirse en Europa central, principalmente en Francia y Alemania. Entre sus inicios, se encuentra la publicación de un manuscrito en Francia en el año de 1485. El responsable fue el impresor francés Guy Marchant, quien un año después publicó otra edición conocida como “Le miroir salutaire”. Sin embargo la iconografía se extendió a otras partes de Europa, como en Italia y España.

Fernando Ibarra, profesor de letras italianas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM explica en entrevista con El Universal el origen y las características de esta representación de la muerte.

“Cuando se habla de la Danza macabra, sobretodo en Italia, no estamos hablando de poemas como tales, sino más bien como representaciones gráficas”, explicó el también doctor en Letras Hispánicas.

Una de las representaciones más importantes se encontraba en el Cementerio de los Santos Inocentes, en París, en 1424. El mural de la “Danza Macabra” fue destruido en 1669 fue destruido, pero fue recreado en múltiples iglesias.

También en el Cementerio Monumental de Pisa, Italia, se encuentra uno de los primeros frescos que representa los estragos de la muerte por la peste, señala Ibarra. Se trata de “El triunfo de la muerte”, de Franceso Traini, y se coloca después del año 1350.

“En estos frescos aparece la imagen estandarizada de la muerte, que es un esqueleto, a veces con cabello largo para indicar que es una mujer”, detalló Ibarra.

“La muerte va precedida de un cortejo de personas de distintas calidades sociales. Esto para indicar que la muerte es algo común a todos y que puede llegar en cualquier momento. Por eso es muy común encontrar estereotipos sociales: hay monjes, la mujer rica, el caballero, un campesino. Es una muerte que se hace acompañar por todos los miembros de la sociedad porque al final todos vamos a caer en sus manos”, dijo Fernando Ibarra, quien también es especialista en historia del arte.

La idea de que la muerte no discrimina se reforzó este año con la pandemia de COVID-19. Aunque parece una obviedad, en algún momento olvidamos este hecho sobre la muerte y fue el virus quien nos recordó que nadie está exento. Justo en la Edad Media también fue una pandemia la encargada en señalar este hecho.

“Este pensamiento surge a partir de la peste de 1345-1348. Es la peste que describe Boccaccio justamente y de cómo la tomó la gente: unos lo tomaban como un castigo divino y se refugiaban en la religión, en cambio otros se iban hacia la diversión porque sabían que iban a morir. Esas son las posibilidades que refleja Boccaccio y los frescos”.

Antes de la peste negra, la muerte estaba con los nobles y los santos mártires, quienes al fallecer eran reconocidos como héroes, pero también estaba la idea del deceso común por accidente y otras enfermedades. Pero el gran golpe fue la peste porque fue una especie de muerte “general” con la que se “tomó consciencia de la fragilidad del cuerpo humano”, según explicó Ibarra.

Por último, el especialista señaló que no hay muchos registros escritos porque la Danza Macabra era una representación popular. Quienes realizaban las representaciones gráficas de la Danza de la muerte eran pintores comunes.