MIEDOS

Lo sintió clarito. Tanto que se despertó y cuando por la rendija del cuarto de baño se asomó la luz interior, creyó que había sido su mujer quien lo había hecho, en uno de esos desfases del tiempo tan usuales que ocurren en la duermevela.

Les platico: estaba totalmente destapado a pesar de que lo último que supo antes de quedarse dormido fue que el friecillo de la noche lo había obligado a echarse la cubre cama por encima de la sábana.

En marzo puede hacer frío, calor y todos los intermedios del viceversa en aquella ciudad donde vivía, donde en un solo día la escala del termómetro podría moverse de un extremo al otro desparpajademnre y sin recato alguno.

Entonces la cosa sucedió así: él estaba dormido y se despertó al sentir clarito que el dedo de una mano recorrió con fruidez la planta de su pie izquierdo.

Caray, fue tan real, que estuvo seguro de que el dedo aquel era el índice de una mano izquierda y en la planta de su pie -también izquierdo- aún sentía el peculiar ardor que queda después de la fricción de ese tipo de contacto.

Y al voltear instintivamente hacia donde aquello se había dado, quizá esperando ver en la penumbra a su mujer parada traviesa al pie de la cama y de su lado, lo que sí vio fue la luz que se filtraba por la rendija del cuarto de baño e inexplicablemente se tranquilizó al pensar que -pese a ese desfase del tiempo- había sido ella la del dedo.

Se volteó entonces de tal modo de quedar en posición de abrazarla cuando del baño regresara a la cama; volvió a taparse y entonces hizo conciencia de que aquél movimiento rápido y brusco del dedo por la planta de su pie, no había sido una caricia.

Un sudorcillo frío bajó de su nuca hacia la elegantemente llamada “espalda baja” y aún con su piel ligeramente erizada al tomar conciencia de aquello sucedido, adivinó los movimientos de su esposa en la penumbra, y siguió su andar delicado hasta que la cama se perfumó de nuevo con su corpórea presencia; se acomodó hacia ella y al pasarle su brazo por encima, pensó que otra vez bien rápido se dormiría, como casi siempre ocurría después de sus intermitentes vigilias nocturnas.

La luz del nuevo día los pilló abrazados, como siempre sucedía.

Entonces, rosando delicadamente sus cabellos largos aún dormidos y esparcidos sobre la almohada, le dio los “buenosdías” sin hablar, en aquel lenguaje que se habían inventado mezcla mente-corazón, y estuvo listo para recibirla al alba con todos sus sentidos, atestiguando lo que tanto apetecía que era verla abrir sus ojos somnolientos regresándole sin hablar, del destinatario al remitente, el consabido “buenosdías”.

“¿Fuiste tú?”, le preguntó. Y después del “¿de qué hablas?” de ella, le dijo: “Se me hace que la “cosa” que me dé miedo que siempre busco hacer todos los días, vino a visitarme esta noche…

TEMORES

Como patriarca de su familia, Gustavo M. de la Garza Ortega hizo ayer una recomendación “forzosa” a su clan con miras a hacerle frente a lo que él llama “inminente invasión del coronavirus”.

Y en vista de que ésta columna le da voz a temas como ese, se la presto a mi amigo. Ábranse las comillas:

“He leído casi todo lo que se ha escrito y me he documentado de primera mano sobre las medidas que se han tomado, tanto donde la epidemia ha disminuido notablemente como en las NO acciones donde la epidemia cunde a una velocidad galopante con los estragos conocidos.

Hoy tuvimos nuestra comida familiar de los sábados. Hermosa tradición que cree desde hace cerca de 60 años, que jamás se ha interrumpido y que nos ha unido. Les anuncié que fue la última hasta que el problema de la epidemia se haya extinguido, si es que así es la voluntad de Dios.

Tocarse la cara, saludar de mano, abrazo o beso, están totalmente y sin excepción desterrados, aún tratándose de niños, que son los de menos riesgo fatalista, pero los de mayor peligro de portación del virus.

Las medidas de higiene -frecuente lavado de manos con jabón y el uso de desinfectante- deben ser práctica común hasta que el fenómeno desaparezca.

Se declina la participación a bodas, despedidas, jugadas de baraja, tés canasta, conciertos y cualquier reunión social, educativa, cultural o deportiva, sin excepción. No existe flexibilidad alguna.

Al primer síntoma o sospecha de éste, se deberá llamar al médico para que prescriba lo conducente y/o nos diga qué hacer…no se debe ir ni al consultorio y mucho menos al hospital.

La dieta debe incluir jugo de naranja para levantar la capacidad inmunológica de cada uno que es lo único que nos puede curar, hasta hoy. La Misa dominical se puede atender por TV.

He pedido a la Dirección General de Marcatel y sus afiliadas en México y en el extranjero, que evalúe, acelere y ejecute a la brevedad el plan del modelo de HOME_OFFICE, para que una vez reorganizado nuestro cuadro de operación, se implemente hasta que se disipe el riesgo de contagio.

Solo se presentarán, a juicio de la Dirección General, a sus lugares de trabajo, los colaboradores cuya presencia sea absolutamente indispensable para continuar el servicio al que nos debemos. Esta segregación será anunciada por la gerencia de Recursos Humanos de cada país, y permanecerá en efecto hasta nuevo aviso.

Se prohíben todos los viajes nacionales e internacionales y en caso necesario, serán analizados y en su caso autorizados, solo por la Dirección General.”

 (Acotación mía: ¿Cuántos empresarios estarían dispuestos a tomar medidas como ésta de Gustavo en sus negocios? Es pregunta, conste. Vuelvan a abrirse las comillas)

“Dios quiera que todas las familias y los directivos de las empresas, locales y nacionales y autoridades de todos los niveles tomen medidas similares o mejores.

No hay vacuna para el Coronavirus-COVID19, pero en China, donde empezó, el contagio disminuyó drásticamente gracias a medidas draconianas que el Gobierno tomó, como las que me animo a aplicar en mi familia y mis negocios.

Salvemos a nuestras familias, a nuestra ciudad, a nuestro Estado y por supuesto a México. La Virgen del Tepeyac nos salvará si ponemos las medidas necesarias. De que es sacrificio, costoso e incómodo, nadie lo duda, pero a grandes males grandes remedios.

Su padre y abuelo que los ama.”

Gustavo M. de la Garza Ortega es Presidente de Marcatel y otras empresas que operan en México y en el extranjero. Una de ellas, Aldea Solutions Inc. despliega una de las redes de fibra óptica más grandes del mundo, utilizada para transmitir contenidos de video, transportar señales de video y para interconectar estaciones de transmisión de TV de numerosos países asiáticos, americanos y europeos.

CAJÓN DE SASTRE

“Bien por Gustavo”, dice la irreverente de mi Gaby, lavándose las manos con fluidez.

Plácido Garza (Irreverente)

Nominado a los Premios 2019 “Maria Moors Cabot” de la Universidad de Columbia de NY; “SIP, Sociedad Interamericana de Prensa” y “Nacional de Periodismo”. Es miembro de los Consejos de Administración de varias corporaciones. Exporta información a empresas y gobiernos de varios países. Escribe diariamente su columna “IRREVERENTE” para prensa y TV en más de 40 medios nacionales y extranjeros. Maestro en el ITESM, la U-ERRE y universidades extranjeras, de distinguidos comunicadores. Como montañista, ha conquistado las cumbres más altas de América.