Esta semana llamaron mi atención dos temas, uno global y otro local que se relacionan con premios, fotografía y medio ambiente. Por un lado, en el marco de la Cumbre de Acción Climática del pasado 23 de septiembre en Nueva York se dieron a conocer los ganadores del concurso sobre fotografía ambiental, uno de los más antiguos y reconocidos a nivel mundial. 

El premio del fotógrafo ambiental del año fue para SL Shanth Kumar con la imagen “Marea alta entra a casa” una contundente evidencia de las consecuencias del cambio climático, la inundación de una comunidad pobre en la India, una situación que lamentablemente no es exclusiva de ese país y se repite con mayor frecuencia y fuerza en todas partes del mundo. 

Las otras categorías nos recuerdan que hay niños que no tienen acceso al agua potable y deben beber de charcos; que cada día son más residuos los que generamos y hay personas que viven entre basura, con nulas posibilidades de acceder al desarrollo; que cientos de especies se extinguen por la cacería ilegal motivada por hábitos y malas costumbres; que la capacidad humana puede destruir bosques enteros y alterar la vida en los océanos. 

Imágenes que transmiten sentimientos de desolación, que evidencian la devastación ambiental en el mundo entero y dejan claro que las víctimas no sólo son los ecosistemas y la biodiversidad, sino que la pobreza y la desigualdad se acentúan, se complican y se extienden. Increíble trabajo de grandes fotógrafos. 

Por otro lado, en Saltillo se realizó la entrega de la Presea Manuel Acuña y en Monterrey, la Presea Universitaria a la excelencia en el desarrollo profesional de la Universidad Autónoma de Nuevo León, ambas otorgadas al Biólogo y fotógrafo de naturaleza, Daniel Garza Tobón quien por más de 20 años ha capturado miles de imágenes en campo y publicado 18 libros, donde comparte la gran riqueza natural de Coahuila y de México. Sus imágenes nos regresan la esperanza, nos invitan a conocer, valorar y cuidar la Naturaleza que nos rodea. A través de sus fotografías se pueden conocer paisajes espectaculares, mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces; grandes, pequeños, exóticos, comunes, endémicos, acuáticos, terrestres o aéreos. Todas ellas nos transmiten el valor de los ecosistemas y la vida, más allá de la especie humana. 

Felicidades Daniel, porque no sólo tomas fotografías, enseñas a valorar y respetar nuestro medio ambiente. 

La fotografía es un lenguaje que no usa palabras, no tiene movimiento, únicamente se vale de la vista para llegar al fondo y transmitir un sentimiento.  Ayuda a hacer evidentes las realidades lejanas, incluso las cercanas que no les prestamos atención. Son un instrumento invaluable para difundir la importancia de conocer nuestro entorno, para poder cuidarlo y protegerlo, sobre todo de promover un cambio social que invite a respetar la naturaleza. 

Gabriela De Valle 
Reconexión Natural