Nuestro derecho está chueco. Como el campo del derecho es muy vasto, también vastos los temas que hay que enderezar. Esto es otra manera de decir que no existe un estado de derecho, sino un estado de chueco.

El problema empieza en la Constitución. La mal copiamos de la de los Estados Unidos, agregando múltiples aspiraciones al calor de la tragedia de la revolución mexicana. Más de cien años después no pasa sexenio sin que se le peguen derechos que simplemente no son exigibles al 
Estado, como el derecho a la vivienda digna y a la salud. 

Mientras tanto, las funciones básicas del Estado como garante de la seguridad están cada vez más olvidadas. Cuando el crimen organizado empieza a golpear en San Pedro a pleno medio día podemos inferir que algo anda muy mal.

Si de mí dependiera, no pondría tanto énfasis en el derecho penal y buscaría la manera de aplicar el derecho civil, el más básico para remediar las injusticias más notorias. Con los cambios que le hicieron al derecho procesal penal ahora resulta mucho más difícil meter a los delincuentes a la cárcel, así los agarren con las manos en la masa.

¿En qué quedó la estrategia penal contra Rodrigo Medina? En nada. Hubiera sido mucho más sensato armarle un expediente por responsabilidad civil o administrativa. El Código Civil dice que cualquiera que actuando ilícitamente cause un daño a otro está obligado a indemnizarlo.

El Estado de Nuevo León ha recibido múltiples daños por malas decisiones y malos manejos. En todos estos casos pudo ser posible proceder civilmente en contra de los gobernantes por los daños que sus gobiernos ocasionaron.

Pongo como ejemplo, la carretera al aeropuerto. Cuanto hace que se construyó y está hecha un asco, con el concreto partido como rompecabezas. Ya no queda pedazo bueno y su reparación será como volverla a construir. ¿Por qué la fiscalía nunca demanda a Natividad González y las constructoras que dieron gato por liebre? 

En el caso de Rodrigo, una acción administrativa o civil pudo haber llevado a congelarle bienes en el extranjero. Por hacer penal el caso de KIA después de tres años nos hemos quedado sin Juan y sin las gallinas. 

Las acciones civiles se extenderían rápidamente hacia lo federal y municipal. ¿Cómo que el aeropuerto de Texcoco será dinero tirado? Y quién va a responder de eso.

En el terreno municipal, me permito sugerir que Mauricio está impedido a contratar consigo mismo y que si así procediera sería ilícito y por lo tanto caería en el terreno de los daños patrimoniales. Si yo le prometen demanda para reparar los daños por la construcción ilícita de museos quizá eso sería suficiente para detener su obra-capricho.

Nos hace mucha falta generar la cultura de la demanda civil por daños producto de actos ilícitos. En Estados Unidos estas demandas se llaman “torts” y son cosas de todos los días. La gente le teme a una acción legal de un choque o un atropellado, por ejemplo.

Aquí, decía uno de mis maestros (en tono sarcástico) si atropellas a una persona, es mejor le des reversa al auto para rematarlo, porque sale más barato un muerto que un paralítico. 

Para que agarre vuelo la cultura de la demanda por daños civiles y el derecho deje de estar chueco es necesario utilizar juicios orales para tramitar los juicios ordinarios civiles, que son los que tramitan acciones de daños civiles.

Como sociedad nos urgen juicios más ágiles y ciudadanos más demandantes. Debemos buscar no solo de la correcta aplicación de la ley sino aumentar la velocidad con la que se tramitan los juicios.

La lista de pendientes con la justicia podría extenderse a muchos otros ejemplos. No entiendo la desidia de quienes gobiernan. Nadie les pide que ellos enderecen el derecho chueco, sino que autoricen a otros a que lo hagan.

Cuando el derecho está chueco, corresponde al Ejecutivo tomar la iniciativa, al Congreso revisarla y aprobarla para que luego el Poder Judicial actúe. Es lo menos que como ciudadanos debemos exigir: no más derecho chueco. 
javierlivas@prodigy.net.mx