Los congestionamientos vehiculares ya son un problema en varios puntos de la ciudad. Fotos: Vanguardia/Luis Salcedo
Hasta hace pocos años ir a cualquier destino en la zona urbana era cuestión de minutos; esa comodidad se ha perdido a consecuencia de el incremento y constante uso del automóvil particular

Esperar la luz verde del semáforo durante varios ciclos, el constante ruido del claxon o formar parte de una larga fila para tomar un puente elevado o deprimido son imágenes que en Saltillo de pronto se convirtieron en asunto de todos los días para quienes quieren llegar a sus actividades en auto.

Hasta hace pocos años ir a cualquier destino en la zona urbana en cuestión de minutos era otra de las bondades de la capital de Coahuila y aunque, si bien aún la situación no es crítica como otras ciudades del país, esa comodidad se ha perdido a consecuencia de varios factores; el principal: el incremento y constante uso del automóvil particular. 

Diversas vialidades en Saltillo están saturadas por el elevado número de automovilistas que circulan, las horas pico en algunas de ellas resultan un martirio para quienes no tienen alguna ruta alterna o forma distinta de llegar a su destino.

Para quien circula por las mañanas sobre el periférico Luis Echeverría Álvarez  en el sentido de sur a norte, esto no resulta nada nuevo ya que la fila de automóviles va desde el Distribuidor Vial El Sarape y se prolonga hasta el puente ubicado en el cruce con la prolongación Manuel Pérez Treviño. 

Se dobló el número de autos. Fotos: Vanguardia/Luis Salcedo

Otro punto es justamente en este distribuidor, inaugurado a finales del sexenio pasado en el cruce de Paseo de la Reforma y periférico Echeverría, ya que en determinadas horas es complicado tomar esta última vialidad viniendo desde el bulevar Fundadores. 

Entre los conflictos viales más llamativos está el que se forma en el bulevar Nazario Ortiz Garza y Luis Echeverría, de manera particular en el deprimido que se habilitó para quienes buscan viajar hacia el sur por el periférico. 

Aquí la fila de vehículos llega hasta el puente de Adolfo López Mateos, frente a la agencia de automóviles e incluso el municipio debió tomar algunas medidas improvisadas para mitigar el conflicto, como habilitar la valla metálica para ingresar a este paso a desnivel. 

Para Parménides Canseco Hernández, coordinador de movilidad y diseño urbano en el Instituto Municipal de Planeación en Saltillo, la saturación vial en la ciudad tiene que ver con varios factores, sin embargo apunta a que la solución o una manera de revertir esta problemática es disminuir el uso de automóviles particulares a través de formas de transportación más eficientes.

Una serpiente de luz parece el tráfico desde las alturas. En las horas pico cientos y cientos de autos forman largas filas y el paso es lento y tortuoso. Fotos: Vanguardia/Luis Salcedo
El espacio urbano es finito y se tiene que adecuar ya que está delimitado por la propiedad privada lo cual también interpone varias restricciones para elaborar infraestructura con mayores capacidades”, explica el responsable de movilidad del Implan. Si nos vamos al problema de fondo significa que si aumentamos la capacidad, seguramente llegaremos a un límite de esa capacidad”,
Parménides Canseco, especialista

EL DATO
Un autobús ocupa 2.5 veces el espacio de un automóvil y puede trasladar hasta 40 pasajeros.
 

PARQUE VEHICULAR EN SALTILLO
> 1980: 29 mil 499 unidades
> 1987: 68 mil 686 unidades
> 1997: 97 mil 826 unidades
> 2007: 203 mil 426 unidades
> 2017: 260 mil unidades
Fuente: INEGI

VIALIDADES CON ALTO VOLUMEN DE TRÁFICO EN SALTILLO: 
Venustiano Carranza
Nazario Ortiz Garza
Luis Echeverría
Francisco Coss
Presidente Cárdenas

1.4 es el promedio de pasajeros en cada vehículo particular.  

Errores
> No descarta Parménides Canseco que en algunas obras viales se hayan cometido fallas en su conceptualización, diseño o ejecución y que esto sea, en parte, la consecuencia de bulevares y cruceros congestionados en Saltillo.
Los autos que circulan por Saltillo ya empiezan a ser un problema

Mala infraestructura
> Durante la pasada administración estatal se construyó infraestructura vial y en aquel entonces se dijo que tendría una vigencia o vida eficiente de aproximadamente 30 años.
> Sin embargo no han pasado los primeros 10 y ya en varios puntos de la capital del estado, esas adecuaciones fueron rebasadas. 

 

 

Llegar ya no es lo mismo, porque el traslado cambió con los numerosos vehículos; Saltillo sí que ha crecido. Fotos: Vanguardia/Luis Salcedo

Es de tomar en cuenta la evolución de Saltillo en cuanto al parque vehicular que circula por sus calles, de acuerdo a cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, INEGI, el número se incrementó de manera considerable en los últimos 30 años y de 2000 a la fecha, la cantidad se duplicó.

De acuerdo a lNEGI, en 1980 el parque vehicular en esta ciudad era de poco menos de 30 mil unidades. Para 1987 subió a 68 mil 686, en tanto que 30 años después, es decir, en 2017 el número se estima por arriba de los 260 mil, esto representa un incremento del 278 por ciento en las tres décadas más recientes. 

Se calcula que el índice de motorización en la ciudad es de 300 vehículos por cada mil habitantes, lo que representa un indicador aún razonable, a decir de Canseco Hernández, sin embargo apunta que de continuar con esta tendencia Saltillo pronto se verá verdaderamente saturado de automóviles.

“Parte de este crecimiento que se da en la ciudad es en parte por la mejora en las condiciones económicas, en temas de movilidad y de transporte está entendido que a mejores condiciones económicas de la ciudad o el país, aumenta la tasa de motorización”, comentó el especialista. 

Ante esto, el coordinador de movilidad y diseño urbano en el Implan señala que es una tendencia difícil de revertir ya que son limitados los recursos económicos con los que cuentan las administraciones públicas, Parménides Canseco señala que en términos generales las herramientas son finitas por lo que es necesario implementar estrategias integrales. 

Durante la pasada administración estatal en Saltillo y varias ciudades de Coahuila se construyó infraestructura vial y en aquel entonces se dijo que tendría una vigencia o vida eficiente de aproximadamente 30 años, sin embargo no han pasado los primeros 10 y ya en varios puntos de la capital del estado, esas adecuaciones fueron rebasadas. 

“La planeación de estos instrumentos deben ser adaptables para poder acoplarse a las condiciones y en el tema vial aunque esto pudo haber sido planeado, realmente hubo una velocidad de cambio mayor a la que esperaban”, considera Canseco
Hernández.

LA FÓRMULA MATEMÁTICA

El especialista en movilidad explica que para determinar si una vialidad presenta saturación se utiliza la fórmula de volumen de vehículos registrados sobre la capacidad de la misma, en caso de que el resultado sea igual o mayor a 0.6, se considera que ya hay congestión en esa arteria.

Para los especialistas en movilidad y en ingeniería vial, las readecuaciones en las vialidades que se ven saturadas por el flujo vial deben fijarse en primera instancia en la semaforización, la principal es prolongar el tiempo que duran las luces verdes para desfogar en la medida de lo posible, aunque hay que considerar que esto debe ser en todos los sentidos de la circulación.

Hace aproximadamente cinco años las autoridades municipales en turno hicieron estos ajustes en el bulevar Venustiano Carranza, de manera particular se incrementó el tiempo en las luces verdes, se mejoró la sincronización y esto mejoró un poco el flujo, aunque recientemente el problema de nuevo está presente, en particular en su cruce con el periférico Echeverría, conocido como la joroba.

Una vez que estos cambios ya no son suficientes y la vialidad o crucero sigue saturado, la segunda etapa es echar mano de los pasos elevados, deprimidos o demás obras que permitan una circulación libre, que es lo realizado hace diez años en la ciudad.  

No obstante esto también tiene sus limitantes como los recursos económicos y el espacio; incluso se ha comprobado que no es la solución definitiva como se demuestra en urbes como la Ciudad de México, Monterrey y ahora poco a poco en Saltillo. 

Es el espacio... no los vehículos

Parménides Canseco considera, sin embargo, que la clave para atender esta problemática está en atender el factor volumen vehicular y no tanto incrementar la capacidad de las vialidades ya que esto último, en cualquier momento llegará de nuevo a un punto de saturación. 

Señala que comúnmente los vehículos particulares transportan a la vez a una personas y en ocasiones a dos, esto genera la ocupación del espacio que no es aprovechada del todo, en comparación con un autobús, que en promedio ocupa el sitio de 2.5 vehículos privados pero es capaz de trasladar hasta a  40 pasajeros.