El sábado pasado (8 de septiembre) recorrimos el Arroyo del Pueblo, este cauce de agua baja de la Sierra de Zapalinamé. Atraviesa la ciudad de Saltillo, en la parte poniente. Es una maravilla de la naturaleza. Este afluente es parte del conjunto de arroyos que cruzan la capital del estado de Coahuila. Son a la vez drenajes pluviales naturales que evitan en gran parte que Saltillo se inunde en situaciones de emergencias torrenciales, como las que ahora vivimos; en cambio la ciudad de Torreón es plana y no goza de estas construcciones naturales y hoy sufre, en diferentes colonias de la ciudad, de inundaciones. El agua cubre casas hasta un metro de altura. En sólo una semana llovió lo que corresponde a todo un año.

Se llama “Arroyo del Pueblo” de Tlaxcala, al igual que el cerro del mismo nombre, ya que se encontraban en el pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala, fundado en 1591 por Francisco de Urdiñola (conquistador español), Buenaventura de Paz y Joaquín de Velasco (líderes tlaxcaltecas conversos). La caminata sobre el arroyo la iniciamos en la confluencia del periférico Luis Echeverría y calle Palma, en la colonia Romita. El recorrido fue de poco más de 4 kilómetros. Transitamos por las márgenes de las colonias Los Pinos, 5 de Mayo, San Isidro, La Ladrillera, San Miguel, Ruíz Cortines, Ampliación Pacheco, Alameda. Y pasamos por debajo de los siguientes puentes: El “Puente rojo” por el que se desliza el ferrocarril salvando el arroyo; el de la calle San Bernardino, que es el único acceso a la colonia San Miguel; el vehicular de la calle Mixcoac y la “Cuadra Colorada” a la altura del parque Abraham Curbelo. También nos maravillamos con el antiguo puente del ferrocarril denominado “El Puente Negro”, ahora puente peatonal; el puente peatonal “Pacheco” a la altura de la estación de FFCC y el puente vehicular de la calle de Ramos Arizpe y del parque Hundido, a la altura de la embotelladora “El Carmen”. En la travesía nos fascinamos con la represa tlaxcalteca construida en el Siglo 16, a la altura del parque “La Maquinita”. Una gran obra hidráulica.

El estudiante Miguel Ángel Coronado Carrión, de la Facultad Ingeniería de la UAdeC e integrante de Lobos al Rescate, nos compartió que la experiencia fue muy agradable, que el recorrido se llevó en un correcto orden, se sentía una gran camaradería de parte de todos los senderistas, manifestando su alegría por formar parte de este tipo de actividades; caminamos en una atmósfera de franca convivencia.

En la caminata pudimos observar la contaminación del arroyo, por eso es importante analizar la calidad de esa agua, pues la flora y la fauna demandan agua limpia. La fisonomía ambiental original del arroyo se ha alterado por el proceso desordenado de ocupación de su cuenca y por la basura que le arrojan. Esta joya de la naturaleza se extiende desde la parte sur de Saltillo, continúa hacia la zona rural de Ramos Arizpe, se conecta con el arroyo Patos, que va de General Cepeda en Coahuila hasta Nuevo León. Existen varias descargas de aguas residuales domésticas e industriales sin tratar, además la basura, existente en el arroyo y en sus márgenes, contamina el agua del mismo con materia orgánica, detergentes y otros contaminantes diversos, producto de la actividad humana. La necesidad de recuperar su calidad ambiental como un bien público para beneficio de esta población, es urgente.

El Arroyo del Pueblo contiene en sus márgenes paisajes que merecen conservarse para el bienestar de la ciudadanía. Este cauce de agua tiene un valor ecológico muy importante, a lo largo de su lecho abriga una gran variedad de árboles, de varios metros de altura que ofrecen confortables sombras y puedes escuchar los cantos de los pájaros. Observamos la presencia de mezquites, olmos, pirules, sauces, huizaches, nogales, higueras, moras, palo blanco, fresno y carrizos, son los más abundantes. Nos comentaron que en el arroyo se pueden apreciar las ardillas de tierra, cacomixtles, comadrejas, mapaches y ratones. El agua fluye durante todo el año.

También a lo largo del arroyo es posible observar una gran variedad de mariposas de diferentes colores y tamaños, libélulas, escarabajos (catarinas, mayates, pinacates), entre otros. El Arroyo del Pueblo juega su papel en la recarga de los acuíferos de la región y como proveedor de oxígeno, a la vez que contribuye una mejor vista urbana.

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