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El escultor, una de las más importantes figuras del arte contemporáneo africano, falleció a los 81 años

Sus cuerpos se montaron y nunca perecieron. Hombres negros que miran al mundo eternamente, salieron de sus manos. Seres inmortales que no supieron traspasarle esta cualidad a su creador. El escultor Ousmane Sow ha muerto a los 81 años.

Nacido en Senegal, el artista se consideraba uno de los más importantes del arte africano contemporáneo. “Se lleva consigo los sueños y planes que su cuerpo, demasiado cansado, no quiso seguir”, dijo su familia a la Agence France-Presse.

Sow comenzó a esculpir en su país natal usando piedras que encontraba en la playa. Cuando Senegal se independizó de Francia, el artista fue a la ciudad de Dakar, donde tuvo su primera exhibición.

Aunque en un principio su trabajo no era tan reconocido, fue hasta 1999 cuando su obra cobró notoriedad en Europa, con una exposición de esculturas gigantes de luchadores en el puente Pont des Arts, cerca del Museo Louvre de París.

Parte de su trabajo llegó a un museo de Senegal en 2013, entre este su famosa colección “Great Men”, que está conformada por importantes figuras como Nelson Mandela, Martin Luther King, Muhammad Ali y Gandhi, de quienes dijo que “me ayudaron a no desesperar de la humanidad”.

En diciembre de ese mismo año, fue elegido como parte de la Academia Francesa de Bellas Artes. En la ceremonia, dedicó este honor a “toda África, su diáspora y el gran hombre que nos acaba de dejar, Nelson Mandela”.

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