Demoledora precisión la del actor Gael García Bernal refiriéndose a la burla que hizo Felipe Calderón con respecto al nombre de la maestra Delfina Gómez, la candidata de Morena al Gobierno mexiquense. Y es que don Felipe sugirió que Delfina no era nombre propio, sino la “delfina” de AMLO para el Estado de México, ante lo cual Gael fue contundente: “Esa patanería, de persona tan corta e insegura, borra de inmediato el horizonte noble de ser un estadista. Qué lástima, expresidente”.

Y cierto es que a Felipe Calderón (FeCal) no le alcanza para elevarse al nivel de un estadista, asunto que ya conocíamos desde hace mucho tiempo, desde que su mentor político, el filósofo Carlos Castillo Peraza lo calificó como un “mezquino inescrupuloso, desleal a principios y a personas”. Asimismo lo expresó Jorge Eugenio Ortiz Gallegos, reconocido como el mejor amigo del padre de Felipe, don Luis Calderón Vega, resaltando la mezquindad de FeCal al oponerse a un homenaje a su padre, considerado el historiador del PAN, a quien Felipe, “desmemoriado y falsificador, nunca invocó en su pensamiento ni en su obra”.

Y conste que en este espacio hemos citado mucho a don Luis, en aspectos de su obra plasmada en los tres tomos de su historia del PAN, así como el hecho de que Luisa María y el propio Felipe han actuado en contra de los ideales de su padre, aunado al cinismo del “haiga sido como haiga sido”, del alcoholismo referido por Castillo Peraza, quien ya no pudo enterarse de lo peor respecto a su pupilo, que siempre será recordado sobre una gran pila de cadáveres, como pesadilla recurrente por las miles de muertes que causó.

Ahora su esposa Margarita quiere ser la Presidenta de México, una especie de “kishnerismo” pero de derecha, justicialismo que tendría muchas cuentas que ajustar, desde el fallido sexenio de Vicente Fox y la corrupción desmedida de Martha y sus hijos los Bribiesca, hasta lo más funesto del sexenio de su esposo Felipe Calderón, el genocidio de más de 100 mil mexicanos, muchos de ellos catalogados como “daños colaterales” de la guerra desatada por el usurpador, ridículamente ataviado con el atuendo militar y el gesto desafiante, al que sólo le faltó ponerse las gafas negras al estilo Pinochet, como en la fotografía siniestra de Chas Gerretsen.

¿A poco cree usted que si Margarita Zavala llega al poder, FeCal se va a mantener al margen como el inocuo consorte encargado del DIF nacional?

Claro que no, ya lo había advertido el finado periodista Ortiz Gallegos, que por 30 años fue consejero nacional del PAN, que conoció a Felipe Calderón desde niño y al que definió como un falsificador que se traicionó a sí mismo, un neopanista entregado a los grupos empresariales y a la oligarquía adicta al régimen oficial.

Ortiz Gallegos dice que cuando fue miembro del CEN del PAN, FeCal era el dirigente de las juventudes panistas sin tener derecho a esa posición, pues había rebasado la edad y, por lo tanto, usurpaba dicha dirección en el partido. Asimismo FeCal usurpó la Presidencia de la República haciendo del PAN una burda reproducción del régimen huertista.

Así las cosas y tomando en cuenta que Gómez Morín colaboró con el “jefe máximo” Elías Calles, y que siendo callista fundó el PAN en oposición a Lázaro Cárdenas, no dudemos en que ahora FeCal quiera erigirse como “jefe máximo” en oposición a López Obrador a través de Margarita, en una concepción familiar, patrimonialista y caciquil del poder en México.