Deslumbró con su mensaje que concluyó hablando del papel de las abejas para la polinización, y que los humanos no teníamos el derecho de aniquilar especies por sentirnos ‘la joya de la corona’

La pasada celebración del Día Mundial del Medio Ambiente fue realmente trascendente por su tema toral: sin contaminación del aire.

Luego del evento protocolario en el que participaron el gobernador del estado de Guanajuato, la secretaria de Medio Ambiente y mi querida amiga Dolores Barrientos, coordinadora en México de ONU Medio Ambiente; 19 alcaldes de avanzada y dos empresas ambientalmente responsables firmaron la campaña global “Respira la vida”.

Así, Anabell Ávalos Zempoalteca, alcaldesa de la ciudad de Tlaxcala, así como Yolanda Cantú Montero, presidenta municipal de Cuatro Ciénegas, Coahuila, signaron la campaña y hablaron sobre sus compromisos para mejorar el medio ambiente en sus municipios y particularmente para evitar la contaminación de la atmósfera.

Lo que dio marco a los trabajos conmemorativos en torno al Día Mundial del Medio Ambiente fue el Festival Internacional de Cine Medio Ambiental (FICMA), ya con 26 años de haberse creado, cuyos filmes fueron ofrecidos en las ciudades de Guanajuato, San Miguel de Allende y León.

Afortunadamente cada vez más cineastas y hasta productores que son actores de fama mundial como Robert Redford o Leonardo Di Caprio realizan filmes cuyo tema central es la conservación del medio ambiente.

Dentro de esta jornada, en León, Guanajuato, se llevó a cabo el evento de premiación de “El Sol de Oro” que es el galardón de Cine Ambiental más antiguo del mundo y se entrega junto a una dotación económica al mejor documental-largometraje de cada año. El galardón consiste en una estatuilla artesanal creada con vidrio reciclado y materiales nobles por el artista catalán Luesma Vega.

También FICMA entrega “El Sol de Oro Especial” a personas y entidades que tengan un trabajo destacado desde el activismo ambiental o en la industria cinematográfica, que en el caso de la edición 2019 fue entregado a la lagunera Magda Briones.

Dijo Claudio Lauria, presidente del Festival FICMA, sobre ella antes de serle entregado el reconocimiento: “es luz, es energía. Una persona muy grande, muy inspiradora, toda una vida dedicada al activismo ambiental”.

La maestra Magda no sabía del contenido del programa, sin embargo, cuando a esta brillante dama nacida en la ciudad de Durango en septiembre de 1926 se le invitó a hablar para ofrecer unas palabras, lo que ofreció fue un rico discurso basado en la significación de las cosas. Antes de esto agradeció la presencia de todos: “no por nombre ni por clase, ni por el reconocimiento mismo, que no sé si lo merezco”.

Con un manejo absoluto del castellano y utilizando palabras de uso común como la de “chiquirrinos”, para referirse a los infantes, Magda Briones deslumbró con su mensaje que concluyó hablando del papel de las abejas para la polinización, y que los seres humanos no teníamos el derecho de aniquilar especies por sentirnos “la joya de la corona” y mucho menos ignorar la importancia de estos insectos y de otros por parecernos insignificantes.

Todo tiene un significado, personas como Magda Briones –disruptivas y claras– nos recuerdan lo que tenemos que hacer. La ovación que recibió al culminar su discurso fue una respuesta genuina de aprobación de los asistentes. Ella concluyó ofreciendo un beso a todos. Algo muy entrañable desde su corazón de niña.