Visión. La colombiana Diana Carolina Rodríguez realiza en México su servicio social, a la distancia reflexiona sobre el proceso de paz en su país. Foto: Roberto Armocida/Vanguardia
Joven colombiana, quien creció en medio de la violencia, ve con esperanza el futuro de su País
Siempre te queda el coraje, el sinsabor de ver que estas personas hicieron daños muy graves y van a quedar como si nada”.
Diana Carolina Rodríguez.

Diana Carolina Rodríguez no conoce la paz. Desde que nació su entorno fue guerra, asesinatos, secuestros y drogas. Su familia vivió en carne propia la violencia que provocó la guerrilla en Colombia. Su abuelo fue desplazado dos veces de su hogar por las FARC. Su primo fue secuestrado hace más de 10 añosy todavía desconocen su
paradero.

La estudiante de negocios internacionales, y originaria de Ibagué, Colombia, relata en entrevista qué significa para ella el Acuerdo de Paz que se firmó el pasado jueves –proceso que viene desde hace cuatro años- entre el Gobierno de su país y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). El convenio, cuyo objetivo es poner fin al conflicto armado que hay desde hace 52 años.

Diana nació y creció en una ciudad tranquila, pero puede describir cómo es vivir con miedo, pensando que en cualquier momento las FARC podían secuestrarla. Como lo hicieron con su primo, al que conoció cuando era niña, el que un día desapareció y jamás volvió a ver.

“Hasta la fecha no sabemos nada de él. No sabemos si está vivo o muerto. Y eso es horrible. Es muy feo estar con la incertidumbre”.

“Es fascinante para nosotros que se haya llegado al acuerdo, genera mucha satisfacción porque vivir en un ambiente violento es muy difícil. Pero también es difícil intentar cambiar el chip de tu cabeza al darte cuenta que no habrá más violencia”, expresa en la oficina que le asignaron en la Universidad Autónoma de Coahuila, en Saltillo, a donde llegó hace apenas tres semanas para hacer sus prácticas
profesionales.

 

Que lean el documento, que analicen cuáles son las cosas positivas y negativas que tiene. Y que a partir de eso decidan si votan por el No o por el Sí”.

UN CASTIGO PENDIENTE
La joven está feliz porque su país llegó a un Acuerdo de Paz, pero también le queda el “coraje, el sinsabor” de que los integrantes de las FARC queden sin castigo, a pesar de que hayan asesinado a más de 260 mil personas. De que hayan causado dolor a decenas de miles de habitantes del país que perdieron a sus familiares. Y a las casi siete millones de víctimas de violaciones, secuestros y a quienes perdieron sus propiedades. No obstante, también hay quienes se consideran víctimas, pues se dieron casos en los que menores de edad fueron reclutados de manera forzada.

El Acuerdo establece que un Tribunal de Justicia Transicional (Jurisdicción Especial para la Paz) se encargará de conducir los juicios contra los guerrilleros y contra todos los actores que cometieron crímenes durante el conflicto. Pero se prevé que la mayoría de los “rebeldes” serán amnistiados y no pagarán condenas ni reparaciones.

Los responsables de los peores crímenes como secuestro, masacres y violación sí recibirán condenas. Pero la extensión y tipo de las mismas dependerá de cómo y cuánto confiesen de sus crímenes.

Si lo hacen al comienzo del proceso, piden perdón y ofrecen resarcir a sus víctimas, podrán evitar condenas de cárcel y hacer una reparación simbólica, como construir una carretera o participar en un programa de enseñanza académica. Los que no confiesen inmediatamente enfrentarán condenas de cárcel de entre 5 y 20 años, según BBC.

IMPACTO ECONÓMICO SERÁ BENÉFICO
Desde su enfoque profesional: los negocios, Diana considera que el Convenio de Paz traerá consigo un beneficio económico para el país.

“Antes de que empezara el proceso de paz en Colombia no había nada de inversión extranjera. Cuando comenzó, hace cuatro años, se empezaron a ver más empresas. Yo creo que este acuerdo beneficiará mucho en ese sentido al país y pronto vamos a empezar a ver muchas más inversiones”.

El próximo 2 de octubre se llevará a cabo el plebiscito para que la población colombiana vote en contra o a favor del contenido del acuerdo.

El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, quien desde hace cuatro años se sentó a dialogar con Iván Márquez, líder de las FARC, estableció que finalmente el pueblo decidiera.

“El plebiscito se acerca y lo que uno espera es que el voto fuera consciente. Porque la mayoría de las votaciones se hacen por tener que hacerlas, no hay consciencia electoral. El llamado es que no se dejen convencer de lo que otras personas dicen o piensan sobre el acuerdo.

El dato

> Para los colombianos el Acuerdo de Paz entre las FARC y el Gobierno será el inicio de una nueva era. Pero también les será difícil “cambiar el chip” al dejar de vivir entre la violencia.