Vista de Edinburgh capital de Escocia. Foto: World Atlas
Escocia no es solo la región británica pionera en la creación de electricidad a través de energías renovables, sino que es también la mayor productora de petróleo y gas, una dicotomía que pretende resolver para cumplir sus objetivos climáticos.

Escocia estableció los objetivos para combatir el cambio climático "más ambiciosos del mundo", según afirmó el Comité de Cambio Climático (CCC), un grupo independiente de expertos que asesora al Gobierno británico.

El profesor Piers Forster, miembro del CCC, compareció en una de las comisiones del Parlamento escocés sobre cambio climático y dijo que la región británica, que produce ya la mayoría de su electricidad a partir de fuentes limpias, lidera los esfuerzos en contra del calentamiento global.

"Otros países están considerando objetivos muy similares, pero creo que podemos decir con confianza que el objetivo de 2045 que hemos establecido para Escocia es actualmente el más ambicioso del mundo", señaló Forster.

A principios de este mes, un informe del CCC aconsejó a Escocia reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero a cero neto en 2045, cinco años antes del objetivo fijado para el resto del Reino Unido, al considerar que cuenta con más sitios que para capturar y almacenar el carbono y una mayor superficie para plantar árboles.

El Gobierno escocés asumió entonces el reto y anunció que empezará a legislar para que, de aquí a veintiséis años, la escocesa sea una economía neutra en carbono, es decir, capaz de absorber el dióxido de carbono (CO2) que produzca.

Esto se consigue en el punto en que se emite el mismo volumen de gases de efecto invernadero de los que se absorben a través de técnicas de compensación como la silvicultura.

Como parte de esta meta, Escocia pretende reducir las emisiones contaminantes en un 70 % para 2030 y en un 90 % para 2040.

El director ejecutivo de CCC, Chris Stark, también presente en el comité parlamentario, indicó que establecer esta serie de pasos es "fundamental", ya que el planeta no cuenta con "mucho más tiempo para lograr este tipo de objetivos".

"El hecho de que una economía rica e industrializada como Escocia y como la del Reino Unido establezcan objetivos tan ambiciosos ofrece una plataforma mucho más sólida para que la Unión Europea determine realmente el objetivo propuesto por la Comisión", apuntó.

El Ejecutivo comunitario aspira a alcanzar la descarbonización de la economía europea en 2050.

La ministra principal escocesa, Nicola Sturgeon, ha declarado la "emergencia climática" y ha avanzado que su Gobierno prepara un nuevo plan medioambiental con medidas para combatirla.

Escocia, pionera en renovables, pretende liderar la emergencia climática

Escocia no es solo la región británica pionera en la creación de electricidad a través de energías renovables, sino que es también la mayor productora de petróleo y gas, una dicotomía que pretende resolver para cumplir con unos de los objetivos climáticos más ambiciosos a nivel mundial.

El 28 de abril, la ministra principal escocesa, Nicola Sturgeon, declaró la "emergencia climática", y pocos días después, asumió el compromiso de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a cero neto en 2045, cinco años antes que el resto del Reino Unido.

De conseguir ser una economía neutra en carbono, es decir, capaz de absorber el CO2 que produce, Escocia avanzaría al resto del país y al conjunto de la Unión Europea, que se ha fijado este objetivo para 2050, en sintonía con el Acuerdo Climático de París.

Para ello, expertos como Karen Turner, directora del Centro de Política Energética de la Universidad de Strathclyde (Glasgow), señalan que debe afrontar su mayor reto: reconvertir la industria del petróleo y gas, instalada en el mar del Norte, que supone un motor importante para la economía a escala nacional.

En declaraciones a Efe, Turner apuntó la posibilidad de que la experiencia y las habilidades de este sector puedan aplicarse a la captura y almacenamiento del CO2, la técnica que sirve para retirarlo de la atmósfera o directamente evitar que llegue a ella.

"Los sitios de extracción de petróleo y gas pueden usarse para almacenar el carbono, lo que puede ser una oportunidad para salvar los empleos. Sabemos que muchos de los operadores del sector están interesados en este tipo de mecanismos que pueden cambiar el tipo de industria del mar del Norte", señaló.

En la misma línea se pronunció el ministro de Energía escocés, Paul Wheelhouse, quien apostó por que Escocia lidere el desarrollo de esta compleja tecnología y la haga "comercialmente viable para los países que no pueden permitirse tal nivel de investigación".

Según la Autoridad del Petróleo y el Gas británica (OGA, en inglés), en el mar del Norte se produjeron una media de 1.7 millones de barriles de petróleo equivalente por día en 2018, un incremento del 4 % respecto al año anterior y el nivel más alto desde 2011.

Los expertos coinciden en que, a pesar de contar todavía con una destacada producción de combustibles fósiles, Escocia apuesta por invertir en fuentes de energía renovables como la eólica y, ya en octubre de 2018, logró producir limpiamente una media del 98 % de su electricidad. La aspiración es llegar al 100 % el próximo año.

Las islas Orcadas, en el noreste escocés, son un gran exponente de esta revolución medioambiental. Producen más electricidad de la que pueden consumir gracias a la apuesta por la energía eólica, maremotriz y una incipiente alternativa: la generación de hidrógeno a partir de fuentes no contaminantes.

En línea con las nuevas medidas que el Ejecutivo regional está implantando contra el calentamiento global, ha decidido mantener el controvertido impuesto que pagan los pasajeros por volar desde aeropuertos escoceses y que, con anterioridad, se había comprometido a reducir, como pedían las empresas gestoras de los aeródromos.

El gabinete de Sturgeon dió marcha atrás al considerar que no es "compatible" con sus metas medioambientales.

Para Turner, la cuestión de cómo reducir las emisiones contaminantes que genera la aviación debe abordarse "honestamente".

En su opinión, si bien cada ciudadano tiene que ser consciente de su "huella de carbono" y, por ejemplo, no escoger volar en primera clase -donde un asiento ocupa lo mismo que tres en turista-, son las medidas recogidas en el Acuerdo de París las que pueden tener un mayor impacto, ya que "establecen los objetivos para los países".

"Esta es una de las mayores problemáticas, porque pretendemos que Escocia sea un lugar accesible y abierto al mundo, especialmente en el contexto del 'brexit', y también tratamos de alcanzar los objetivos climáticos. Si realmente queremos abordar la emergencia climática, hay que repensar la cuestión de la aviación", apuntó.

Las organizaciones ecologistas como Greenpeace alertan de que cumplir la meta de emisiones cero neto en 2050 es necesario para que el aumento de la temperatura global del planeta, fijado en 3 grados, se reduzca hasta los 1.5 grados.