Por muy buena que sea la noticia de que el equipo científico ha logrado desarrollar una vacuna en tiempo récord, la cual podríamos recibirla en algunas semanas, no podemos cantar victoria todavía y, mucho menos, relajarnos frente a la pandemia.

Una semana después de la primera fecha oficialmente anunciada, hoy arrancará en el territorio de Coahuila el proceso de vacunación contra el Coronavirus SARS-CoV-2 tras el arribo, en las primeras horas del día, del primer lote de vacunas.

De acuerdo con lo informado por las autoridades sanitarias, en la madrugada de hoy habrían de llegar a Saltillo 8 mil 775 dosis, de las 17 mil 500 que se contemplan para la primera etapa de vacunación durante la cual se administrarán exclusivamente al personal médico que se encuentra en la primera línea de atención de la pandemia.

Se trata, sin duda alguna, de una magnífica noticia que permite cerrar con entusiasmo este 2020 y ofrece motivos para arrancar con optimismo el año que está por comenzar.

Sin embargo, es necesario insistir en que el arranque del proceso de vacunación no debe llevarnos en modo alguno a relajar las medidas de prevención porque consideremos que ya no importa protegernos debido a que en unas semanas podríamos contar con dicha protección.

Varias cosas es necesario tener en cuenta a este respecto:

En primer lugar, debe considerarse la existencia de un calendario de aplicación de vacunas de acuerdo con el cual el proceso de inoculación tomará todo el próximo semestre y, al menos durante los próximos dos meses, únicamente el personal médico recibirá la vacuna.

En segundo lugar es preciso recordar que la vacuna de Pfizer -la única disponible en este momento- requiere de la administración de dos dosis y por ello, incluso el personal médico que reciba la primera dosis debe mantener las medidas preventivas durante las tres semanas que median entre una y otra.

Por otra parte, el hecho de que la vacuna tenga una efectividad del 95 por ciento implica que podríamos quedar dentro del cinco por ciento que no va a obtener ninguna protección -incluso con la vacuna- y que eso no lo sabremos hasta que, eventualmente, el virus nos provoque síntomas.

Tampoco podemos olvidar que, de acuerdo con la información que se ha difundido hasta ahora, la vacuna no evitará que nos contagiemos o que nos enfermemos, sino únicamente que suframos los síntomas graves que produce la COVID-19.

En síntesis, por muy buena que sea la noticia de que el equipo científico de nuestro planeta ha logrado desarrollar una vacuna en tiempo récord y que la posibilidad de que cada uno de nosotros la reciba se encuentre a unas cuantas semanas de distancia, no podemos cantar victoria todavía y, mucho menos, relajarnos frente a la pandemia.

Demasiadas personas han muerto ya a causa de este fenómeno. Muchas más pueden morir aún si no mantenemos de forma estricta las medidas de prevención. Nosotros mismos podemos ponernos en riesgo si no asumimos estas circunstancias.

La meta está a la vista, pero justamente por eso es que, como en una competencia atlética, este es el momento de apretar el paso, no se aflojarlo.