En el verano del 2002 se estrenó con un perfil moderado una cinta del género de acción y espionaje bajo el título de “Identidad desconocida” pero titulada en su idioma original “The Bourne Identity”.

 Y es que basada en la novela del escritor norteamericano Robert Ludlum, a pesar de haberse llevado en primera instancia a la pantalla chica en 1988 como unas miniseries protagonizadas por el actor Richard Chamberlain, que obtuvo por este trabajo una nominación a un Globo de Oro, en un nuevo milenio donde hasta el legendario James Bond estaba batallando para mantener un interés en la pantalla grande no se esperaba gran cosa de una película que, si bien era protagonizada por un ganador del Oscar como Matt Damon, difícilmente había sido imán de taquilla por sí solo salvo que fuera acompañado como sucedió en el año 2001 con el éxito taquillero de “La Gran Estafa” (“Ocean´s Eleven”), por ejemplo.

 Pero, oh sorpresa, la película que costó 60 millones de dólares en producirse tuvo un primer fin de semana espectacular de recaudaciones tan solo en Estados Unidos de casi 30 millones, generando a la larga en la taquilla doméstica norteamericana poco más de 120 millones de dólares catapultando de manera automática a Damon al plano estelar hollywoodense y siendo una referencia obligada para el mencionado James Bond a tal grado que Pierce Brosnan dejó de personificarlo a partir del estreno de “Otro día para morir” a finales del 2002 para darle paso a Daniel Craig.

 Por todo lo anterior, a pesar de que Matt Damon dejó aparentemente la saga con el tercer capítulo de la serie “Bourne: Ultimatum”, del 2007, dando lugar a que Jeremy Renner tomara la estafueta en el 2012 con “El legado Bourne”, este fin de semana llega a las salas de cine de Saltillo como parte de su estreno nacional el más reciente capítulo “Jason Bourne”, que como el nombre lo indica retoma a Damon como protagonista en una secuela que pudiera decirse que también es precuela por remontarse todavía más atrás de lo que conocimos como espectadores a partir de “Identidad desconocida”.

 Así, “Jason Bourne” inicia con el personaje protagónico que interpreta Damon como un peleador callejero ahora sí que de “identidad desconocida” en un país de oriente hasta donde llega Nicky Parson (Julia Stiles),  una ex trabajadora de la CIA que con anterioridad había trabajado con Bourne para hacer de su conocimiento que un hacker con el que ahora trabaja se topó con información importante que le concierne directamente y lo pone como blanco de un nuevo directivo corrupto de la CIA llamado Robert Dewey (el también ganador del Oscar Tommy Lee Jones) al ser notificado por una agente novata de la CIA de nombre Heather Lee (la también ganadora de la estatuilla Alicia Vikander) del hackeo.

 “Jason Bourne” es la tercera película en la que hacen mancuerna tanto Damon como protagonista como el cineasta británico Paul Greengrass a partir de “La Supremacía Bourne”, del 2004 (y eso sin contar “La ciudad de las tormentas”, que filmaron ambos aparte), y dado que ya conocen a la medida la fórmula que les ha resultado con quienes se han ido adhiriendo a ser seguidores de la misma es que la cinta es garantía de una acción muy bien coreografiada, eso sí, con varias secuencias inverosímiles que puede dejar pasar un espectador poco exigente pero aficionado a este género y saga de películas.

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