“La Capacitación, Otra Mirada”, el libro de Irene Duch Gary, Françoise Garibay y Erick Quesnel Galván, trata de las experiencias mexicanas de capacitación rural en los últimos 25 años del siglo 20 en nuestro País. Sin duda la capacitación y la formación de los productores del campo se hace desde fuera de las aulas tradicionales y con “otra mirada”, con una participación activa, consciente de los habitantes de las comunidades rurales. Con “otra mirada”, la de los que están comprometidos en la capacitación de los productores rurales desde fuera de las aulas, desde el exterior de las universidades; es una capacitación confrontada con los aprendizajes significativos de la realidad que se vive en el campo mexicano.

A la luz del cambio repentino que sufrió la enseñanza-aprendizaje tradicional, por la pandemia sanitaria que dejó las aulas vacías al pasar de golpe a una enseñanza en línea, las circunstancias obligan a analizar otras prácticas educativas. Dado que el coronavirus llegó para quedarse, la enseñanza virtual ya se instaló en cierto modo. Y en el caso de la enseñanza tradicional ya no volverá a ser igual, ni tampoco reinará en la formación académica de las instituciones de educación superior ¿Qué formas tomará la enseñanza presencial? Estos cuestionamientos provocados por el coronavirus nos empujan a analizar otros modos de enseñanza-aprendizaje presencial.

El libro de Duch, Garibay y Quesnel es un esfuerzo de sistematización de 11 experiencias de capacitación en el medio rural mexicano, que nos ofrecen una reconceptualización de los principales aprendizajes de esas experiencias de capacitación, basado en el binomio trabajo-aprendizaje, que confronta la concepción de la capacitación bajo el paradigma de la enseñanza-aprendizaje.

Los autores, coordinadores de este esfuerzo de capacitación, sostienen que el proceso capacitador debe replantearse, de tal forma que éste pueda recobrar su carácter educativo y su eficacia como factor de transformación de la realidad, para ello se requiere promover la participación y capacitación de campesinos, de cara a los desafíos actuales. En la década de los setenta del siglo pasado, la capacitación consistía en acciones aisladas que buscaban transferir a los campesinos destrezas específicas relacionadas con la función y operatividad de las instituciones, más que con las necesidades de los trabajadores del campo. Pero la crisis de 1995 orilló, tanto en el sector privado como en la base campesina, a que se condicionaran los subsidios a la búsqueda de competitividad.

Se considera que la capacitación debía tomar el giro de una educación tendiente a desarrollar la capacidad individual y grupal de los campesinos para comprender la realidad que los circunda e implementar decisiones orientadas a transformarla. Hacer capacitación es, ayudar a que la gente desarrolle el conjunto de capacidades que requiere para ser competente en su quehacer. Esta noción básica, aparentemente de sentido común cuando se pretende asumir la conducción de un proceso capacitador, conlleva la responsabilidad de determinar el contenido de dichas capacidades.

La capacitación es un proceso donde lo importante es la forma como se conjugan los procesos de trabajo y aprendizaje. Consiste en ubicar al trabajo como el objeto central de aprendizaje. Como se ha visto anteriormente, se entiende el trabajo en el sentido más amplio de la realidad viva del proceso socioeconómico y cultural. La propia secuencia del trabajo se vuelve el hilo conductor del proceso tendiente a la obtención del conocimiento pretendido.

Los autores de la “Otra Mirada” nos señalan que los formadores y técnicos deben aceptar abandonar su papel de “maestro que sabe” para aprender a escuchar, observar, apuntar y, a partir de ahí, volverse conductores de un proceso de formación que debe llevar con mucha visión las oportunidades y contingencias hacia donde los productores quieren y pueden llegar.

Ya no es el maestro el que imparte conocimientos preprogramados, sino el facilitador que acompaña y guía el proceso de aprendizaje del grupo, propiciando las condiciones para el apropiamiento de los conocimientos. Esta propuesta de reconceptualización de los aprendizajes y otras más, deben ser analizadas a partir de la nueva realidad en la que nos coloca el coronavirus.

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Salvador Hernández Vélez

Columna: Fractalidades