A don Alfonso García Robles,
Premio Nobel de la Paz,
Padre del Desarme Nuclear en
América Latina y el mundo.

La retórica antimexicana impulsada desde el exterior nos está calando y pone a prueba la serenidad y templanza de nuestras instituciones, nuestros principios de negociación y no confrontación y el viejo legado de los arquitectos de la diplomacia mexicana que trazaron el camino de la convivencia armónica ante los pueblos y naciones del mundo, como don Isidro Fabela, impulsor de la doctrina Carranza, en temas de no intervención, autodeterminación, defensa de la soberanía nacional y otro, no menos importante, como el ex Canciller, don Alfonso García Robles. Estas dos personalidades impulsaron el camino de la dignidad de un México orgulloso de su pasado histórico, con la convicción plena de que nuestra República es más grande que sus problemas, prueba de ello, fue el millón de jóvenes que, arropados por sus Fuerzas Armadas, el Ejército y la Marina, le dieron una lección al mundo de heroísmo y patriotismo, ante la tragedia de un terremoto destructor.

Ante asechanzas, presiones, amenazas groseras a los intereses nacionales, surge una nueva esperanza para coadyuvar en el fortalecimiento de nuestra política exterior activa, soberana y no subordinada, me refiero a la acción del Congreso de la Unión en cooperación con distintos congresos del mundo que levantará la voz ante el mundo con la fuerza de la razón y el respeto al derecho ajeno, de un mundo civilizado que repudia y no quiere ser escenario de guerras nucleares, ni menos, convencionales o políticas aislacionistas, caducas, supremacistas, que son una verdadera blasfemia.

Hoy vemos un nuevo amanecer, una esperanza que agigantará el prestigio de México ante el mundo. En sesión solemne el 18 del mes en curso, fue electo México para presidir la Unión Interparlamentaria (UIP) para el periodo 2017-2020, en la CXXXVII Asamblea General de este alto organismo en la ciudad de San Petersburgo de la Federación rusa, y fue la senadora mexicana Gabriela Cuevas Barrón, designada para presidir este organismo promotor de la paz y la democracia fundada en el diálogo.

No tengo la menor duda que la senadora Cuevas, quien es la primera mujer mexicana en presidir este organismo que agrupa 173 Asambleas nacionales, se basará en el orgullo y dignidad nacionales, en el marco de los valores para la paz, y la concordia internacional, enarbolando temas claves de la agenda de las Naciones Unidas. Será nuestra aliada para promover la defensa de los derechos nacionales e internacionales por medio de la Democracia Parlamentaria.

Su acción sustantiva fortalecerá la promoción de los anhelos de sistemas democráticos, el fortalecimiento del multilateralismo y los retos globales que hoy amenazan al mundo, en el cual ya resuenan, peligrosamente, tambores de guerra, una guerra que México no desea, ni al mundo le conviene, una conflagración nuclear en la cual no habrá vencedores ni vencidos, desaparecerá la humanidad de la faz de la tierra. Es este el momento de fortalecer nuestra política exterior basada en la pluralidad, el respeto a diversas ideologías y religiones de los Estados que se traduzca en leyes, planes y proyectos para acabar con el enemigo real: la ignorancia, la desigualdad, la marginación, la pobreza y la miseria.

Enhorabuena, senadora Gabriela Cuevas, hago votos por que su designación como presidenta de la Unión Interparlamentaria sea el preludio de la Paz Mundial.