En las próximas semanas tendremos una pausa en el bombardeo de mensajes de posicionamiento oficiales, sin embargo, a la vuelta de finales de este mes podremos ver las semanas decisivas en el proceso electoral

Tras las definiciones partidistas que quedaron con mayor claridad en esta semana, los tiempos de la verdad para los independientes comenzaron a correr. Entre ellos, Javier Guerrero refrendó su poder de convocatoria y deja abierta la posibilidad de que la disputa por la gubernatura sea entre cuatro aspirantes fuertes.   

Esta semana se venció el plazo para la entrega de firmas ciudadanas que avalen la postulación a un cargo público por parte de los aspirantes sin partido. No perdamos de vista que cada uno debe recopilar las firmas de al menos 1.5 por ciento del listado nominal, esto según el cargo público al que aspire.

Según cifras del Instituto Electoral cerca del 75 por ciento de los aspirantes que habían levantado la mano, logró pasar este nuevo filtro. 

Algunos declinaron en seguir con el desgastante y pesado proceso que tienen los independientes, los cuales –como ya lo hemos reseñado en este espacio- tienen una pendiente mucho más pesada que la que los partidos deben escalar en la búsqueda del voto.   

En los próximos días, conforme el IEC haga una revisión del cumplimento de los requisitos que se establecieron con las firmas, deberemos conocer quiénes tendrán la posibilidad de ahora sí inscribirse como candidatos a finales de marzo. 

La figura de los candidatos independientes viene a oxigenar la política electoral en la entidad. Ya en elecciones de otros estados hemos visto como ciudadanos sin partido han logrado ser actores centrales de la agenda político-electoral.

En Coahuila hemos visto cómo –de arranque y según la palabra de los aspirantes independientes- la ciudadanía ha decidido mostrar el apoyo a éstos.

Aunque –como se apuntaba hace días en este espacio- las firmas no necesariamente representan por antonomasia un voto, si nos puede dar una idea sobre las afinidades que los aspirantes pueden tener con el electorado.

Algunos casos resaltan por el copioso volumen de firmas que alcanzaron. Ejemplos como el de Javier Guerrero quien logró recopilar hasta cinco veces más firmas que las que le pidieron, denota que sería competitivo en el proceso electoral.

Con esta presencia de Guerrero no sería descabellado pensar que la lucha por la gubernatura tendrá a cuatro protagonistas de peso.

Históricamente, en las elecciones para Gobernador, la disputa ha sido de dos: el candidato del PRI y el del PAN y sus aliados.

Hoy, con un Guerrero recopilando firmas de casi el 10 por ciento del listado nominal, Armando Guadiana marcando agenda en los temas a debatir y con un porcentaje considerable en las encuestas –por más que estas herramientas estadísticas estén en una crisis-, puede percibirse que la campaña será de las más reñidas que se tenga memoria en el Estado. 

Miguel Riquelme, por el PRI, y Guillermo Anaya, por el PAN, tendrán un rol protagónico por historia partidista y particular ante los roles de relevancia que ellos han tenido en la vida pública de la entidad. 

En este camino hacia el 4 de junio, las próximas semanas tendremos una pausa en el bombardeo de mensajes de posicionamiento oficiales, sin embargo, a la vuelta de finales de este mes podremos entrar –ahora sí- las semanas decisivas en este proceso.

Ojalá que con esto conozcamos más a fondo a los cuadros que aspiran no sólo a la gubernatura, sino a todos los cargos públicos, y que ellos fomenten el debate de ideas y propuestas que nos lleven a tomar una decisión más informada. 

La semana de definiciones –aunque no del todo porque falta el protocolo de la oficialización- nos ha dejado una baraja muy clara.