Hoy quiero escribir esta columna como mujer y esposa. Ser mujer profesionista hoy en México es mucho más complicado de lo que parece. Si bien no existen impedimentos jurídicos para nuestro desarrollo profesional, para nadie es secreto que las mujeres ganan menos dinero que los hombres, que cuando estás embarazada siempre piensas que te pueden correr en cualquier momento por el costo que conlleva para una empresa la maternidad o simplemente porque estarás un poco más “distraída”. Y toda está lista se une el “esposa de…”. He ahí la famosa teoría del “techo de cristal”.

Les contaré un poco de mi caso particular. Yo nací en Monterrey, y recién terminé la universidad me fui a vivir a CDMX con una gran oportunidad laboral. Ahí conocí a mi esposo, y al empezar a formar nuestra familia decidimos irnos a vivir a Piedras Negras por razones personales y profesionales. Cuando llegué, todo mundo me trató muy bien, pero cuando se trataba del ámbito profesional, para bien o para mal, siempre era: “Sí, Cecy, la esposa de…”. Al pasar algunos meses, cuando el círculo de amigos y familia de mi esposo empezó a conocerme en el sentido profesional, creo que he logrado pasar de ser “la esposa de…” a Cecy, quien tiene su propia trayectoria y trabajo.

Yo conocí a mi esposo a los 27 años de edad, ya había sido servidora pública por 8 años en diferentes niveles de gobierno, estaba estudiando la maestría y tenía una organización en cuatro estados del País. En resumen, mi carrera profesional ya estaba bastante avanzada.

Esta semana se nombró a Yasmín Esquivel como ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para ocupar el lugar de Margarita Luna. Se suscitaron muchos comentarios respecto a la designación sobre el posible conflicto de interés al ser esposa de José María Rioboó, constructor favorito del Presidente, y encargado del plan para cancelar el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México.

No voy a negar que pueda ser cuestionable su relación con el Presidente debido a que fue proveedor. Es importante hacer mención que la hoy ministra tiene una carrera sólida en el Poder Judicial de poco más de 25 años, de los cuales tiene los últimos 7 años casada con el Ing. Rioboó.

Me hubiera gustado conocer los comentarios que se generarían si él fuese el elegido a la Suprema Corte y ella la amiga del Presidente.

Un matrimonio, para mí, es un equipo. Tu esposo, por naturaleza de la relación, te apoyará en la medida de sus posibilidades, pero el éxito o fracaso de un proyecto profesional debe depender siempre de nuestra trayectoria y profesionalismo como mujeres.

En resumen, a mí me gustaría que la critiquemos si no estamos de acuerdo con alguna decisión que haya tomado previamente o si creemos que no es suficiente su grado de preparación académica o su experiencia en el ámbito judicial. No la critiquemos simplemente por ser “la esposa de…”.

@garciacecy_

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