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Si bien no existe una edad idónea para divorciarse sí puede existir la peor etapa para hacerlo.

Un divorcio siempre debe ser la última opción pero cuando no hay otra alternativa, se convierte en un remedio que puede evitar peores males. Si bien no existe una edad idónea para divorciarse por lo que esto implica (y menos si hay hijos de por medio) sí puede existir la peor etapa para hacerlo.

Existe algo a lo que los psicólogos llaman crisis vital, esta se refiere a una dificultad que se presenta en la vida. La misma te obliga a hacer un cambio, a tomar diversas decisiones, no sin antes hacerte pasar miedo, descontento, sufrimiento o angustias por un conflicto al que no le puedes encontrar una solución.

En la edad de los 50 años es donde más cambios se puede enfrentar una persona. La mujer inicia su periodo de menopausia (y con este cambio de humor, irritabilidad, depresión), se hacen presentes enfermedades, su piel empieza a sufrir cambios más pronunciados como la flacidez, la resequedad y las enfermedades se hacen presentes.

Con uno de los problemas con los que se enfrenta la mujer al separarse a esta edad es, sin duda el monetario, su situación económica se deteriora drásticamente, lo que puede preocupar de sobremanera su estado de salud por la angustia que pudiera provocar esta situación en su vida.

La soledad es otro aspecto que puede afectar de manera considerable su vida y todos los cambios que puede implicar esta separación. Sin embargo, para la doctora en psicología Mónica Cruppi, miembro de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA) e investigadora en temas de pareja y familia, las mujeres poseen mayor poder de adaptación “ellas emplean estrategias que centran su atención en la problemática y recurren a las redes sociales, hablan con amigos, consultan terapeutas, retoman estudios, mejoran laboralmente, se informan, viajan, hacen vida familiar”.

Con respecto al tema del amor y el sexo, la doctora Cruppi asegura que la mujer suele darse más oportunidades pero buscando preservar su libertad “algunas suelen buscar hombres más jóvenes por el rendimiento sexual y para sostener una relación de menor compromiso”.

Los hombres también experimentan situaciones complicadas a esta edad que no la convierte para nada, en su favorita como las erecciones, las cuales se vuelven menos frecuentes y más lentas, la aparición de diversos factores que interfieren con los problemas sexuales (diabetes, obesidad, enfermedades cardiacas, colesterol elevado, hipertensión arterial).

Como podrás ver, el hecho de divorciarse a esta edad implica enfrentarse a una crisis vital que puede resultar muy severa tanto en el caso de la mujer como en el hombre, ya que ambos empiezan a padecer una sensación de desaliento por querer salir adelante.

Los hombres al verse solos por lo regular optan por buscar una pareja que los acompañe, pero en su afán por encontrarla, en la mayoría de las ocasiones, les impide hacer una mejor elección por lo que su relación casi nunca prospera.

La especialista Cruppi asegura que el terminar una relación “la idea de fracaso, desgano, de que jamás va a superar esta pérdida y el agobio ante la nueva vida”, inunda al varón, que al contrario de la mujer no poseen mucha habilidad para adaptarse al hecho de vivir solo.

Cuando una persona se casa, lo hace pensando que va a poder tener un matrimonio perfecto. Cuando es inevitable separarse ,es terrible, se viven sensaciones de tristeza, fracaso, estrés, culpa, ansiedad, decepción, pero estos se agudizan en cuanto vives una etapa de por sí complicada.

Aunque siempre va hacer mejor hacer cambios para vivir, que padecer una vida y como dijera el escritor y filósofo español Eugenio Sagnier “En esta vida hay que morir varias veces para después renacer. Y las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra”.