Visitas. Integrantes de las Jornadas de la Paz comparten sus historias con las personas que deseen escucharlas. (Foto: Vanguardia/ Roberto Armocida)
La mañana de ayer la caravana Jornadas de Paz y Dignidad 2016 salió desde el Centro Vocacional del Seminario custodiada por cinco integrantes del Motoclub Alas Negras y se dirigieron al municipio de General Cepeda

La mañana de ayer la caravana Jornadas de Paz y Dignidad 2016 salió desde el Centro Vocacional del Seminario custodiada por cinco integrantes del Motoclub Alas Negras y se dirigieron al municipio de General Cepeda. 

Marcelo Andrada, líder de las Jornadas de Paz y Dignidad, señaló que esta visita formará parte de una oración que se realiza en todo el continente en la cual, a través de los pueblos nativos con bastones sagrados, busca unir todas las comunidades que puedan compartir su conocimiento, entendimiento y sus semillas, para lograr una mejor forma de vida. 

“Si bien es una oración que viene de los pueblos nativos, está dedicada a toda la gente. No hay distinción de raza, política o religión. En las jornadas se pide especialmente que haya convivencia entre personas que dedican un tiempo de la vida a dedicar esta oración para toda la gente en el entendido de que es tiempo de que todos vivamos bien”, explicó Marcelo Andrada. 

Esta oración es también una profecía de miles de años que busca que las comunidades a donde llegan tengan la posibilidad de poner sus peticiones en su bastón como lo marca la tradición. 

Asimismo, busca que los adultos asuman su responsabilidad con sus hijos, padres y la naturaleza, pues el modelo de vida moderno se ha olvidado de ello. 

 “Un abuelo nos compartía hace mucho tiempo que a veces se le dice ‘salvaje’ a la gente que vive en el monte o en la selva, pero ahí no hay niños ni abuelos tirados. Ahí siempre se sabe que los niños son la semilla y los abuelos son el conocimiento, así que de alguna forma se trae el rezo a cada comunidad y ellos son los que disponen. 

“Nosotros simplemente acercamos los instrumentos y llevamos este propósito de que sean tiempos de unidad, armonía entre la gente para que todos podamos vivir mejor y seamos respetuosos del lugar en que vivimos porque esta tierra nos la han prestado nuestros hijos y los niños que no nacieron y debemos cuidar de ella”, expresó. 

Al llegar a un destino los integrantes de las Jornadas de la Paz saludan en las comunidades, comparten la historia y realizan convivencias con los pobladores, independientemente de la religión que profesan. 

Marcelo Andrada dejó claro que la visita que realizarán a General Cepeda no tiene relación con el conflicto que mantienen los pobladores del Ejido La Noria con la construcción del confinamiento de residuos tóxicos, sino que ellos atienden las demandas de las personas.