La familia Vergara ha logrado quitarse de encima un par de pendientes que oscurecían el panorama de un equipo que debe preocuparse más por el problema que carga en la tabla porcentual que por cuestiones legales y por el protagonismo de quien quiso jugar durante mucho tiempo al directivo de futbol.

En el caso del litigio con la Asociación Civil, fueron 17 años hasta que la Suprema Corte de Justicia de la Nación falló en favor de los Vergara, que con esta resolución quedan como los propietarios del equipo y punto.

En lo que se refiere a José Luis Higuera, quizá tardaron más de lo que debieron para quitárselo de encima, pero al final lo hicieron. Ahora, Amaury tiene el gran reto de recuperar a este equipo, sacarlo de los puestos que pelean por el no descenso y ponerlo entre los clubes que buscan el título, que es en donde sus aficionados lo quieren ver.

Para ello, le hace falta una pieza importante, un personaje que sepa de futbol y que no quiera ser protagonista, que no busque estar por encima de los dueños y que entienda su rol dentro de la institución. Suena muy complicado encontrar a alguien así, ya que cuando un personaje es contratado por una institución como el Guadalajara parecen transformarse y se distraen rápido al sentirse al mando de una de las instituciones más importantes del país.

Amaury tiene ante sí una gran oportunidad de convertirse en uno más de esos jóvenes directivos que poco a poco han llegado al futbol mexicano y lo han hecho con éxito. Algunos como Jorgealberto Hank y Jesús Martínez apareciendo desde el Ascenso, consiguiendo deportivamente su lugar en la Primera División y manteniéndose, incluso, ya con un título de Liga.

La responsabilidad no es sencilla, y tiene poco tiempo para demostrar su capacidad como la cabeza de este proyecto. Por lo pronto, ha manifestado un par de ideas y tomado decisiones administrativas que han sido bien vistas por los aficionados, pero lo que realmente le importa a su gente es lo deportivo, y eso no lo puede perder de vista.

Los resultados de pretemporada ante River Plate y Boca Juniors deben ser un llamado de atención para que el directivo apriete el trabajo de su entrenador Tomás Boy, a quien la suerte le sonrió para quedarse en la banca con este equipo, justo cuando la directiva estaba en ese periodo de cambios, pero a quien le exigirán triunfos desde el primer partido, porque dejar de sumar no está permitido en la situación que viven las Chivas, que además no ha clasificado a las últimas cuatro Liguillas.

Luego está lo de los refuerzos, llegaron Oribe Peralta y Antonio Briseño; regresaron Antonio Rodríguez y Osvaldo Alanís, pero no hay una sensación de que sea suficiente para levantar a un equipo que, además, ha carecido de un líder que los empuje cuando las cosas no se están dando. Amaury Vergara tiene muchos pendientes con este Guadalajara, aunque en sus primeros pasos, los que ha dado fuera de la cancha, parece haber comenzado bien.

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