Y llegó agosto, el mes tan esperado por tantos padres de familia, maestros, directivos, niñas, niños, adolescentes y jóvenes. El regreso a clases siempre es un momento esperado por todas y todas, con o sin pandemia.

Se anunció que el ciclo escolar 2020-2021 seguiría con la Educación a Distancia como medida preventiva para evitar la propagación de contagios por COVID-19 y que sería a través de la televisión.  En México, 32 millones de hogares tienen una televisión, lo que equivale a un 92% promedio de los hogares en el país. En contraste, 20 millones de hogares en México tienen Internet, más o menos el 56.4% de la población. Si hablamos de acceso, la televisión es mucho mejor vehículo para llevar como política pública la educación básica a nuestras niñas y niños.

En este orden de ideas, salió a la luz que se pagarán en promedio 450 millones de pesos por contenido televisivo, es decir 15 pesos por alumna o alumno inscrito en el ciclo escolar 2020-2021.  Hubo muchos comentarios si era mucho o poco dinero. Si bien que las familias tengan acceso a un televisor, no quiere decir que la televisión tenga contenido educativo suficientemente atractivo y dinámico para el siglo XXI. Ahí está un primer reto.

Estos últimos meses, por motivos laborales y personales, he podido tener muchas conversaciones con maestros de grupo, directores, jefes de sector, padres de familia, tanto de escuelas públicas como privadas. Todas terminan en lo mismo: ¿qué tipo de educación recibirán? ¿Será suficiente? ¿Lo estamos haciendo bien? ¿Qué podríamos hacer mejor? Hay un clima de incertidumbre y desconfianza sobre las decisiones que se han tomado sobre el tema.

Es importante mencionar el rezago educativo en el cual ya vivía el país, no a causa de la pandemia, sino por los problemas que ya traíamos arrastrando: falta de infraestructura, escasez de equipo educativo y tecnología; producía alumnas y alumnos al final de la educación básica que no sabían completamente leer y escribir, o tener las competencias lógicas-matemáticas que se supone que deberían tener al terminar la educación básica en México.

¿Qué están perdiendo nuestras niñas y niños en todo este proceso? La escuela es el espacio más importante para la interacción social y su desarrollo cognitivo. Esto nada tiene que ver con los adquisición de conocimientos, la escuela es el lugar donde nos hacemos conscientes del otro, más allá de nuestra familia y es donde aprendemos las reglas básica de convivencia. En un país inmerso en la violencia y polarizado como el nuestro, no debería dejarse de un lado, las habilidades sociales de nuestras hijas e hijos son las competencias más importantes que necesitarán para enfrentarse al mundo que viene, al futuro.

¿Qué están haciendo otros países ante esta situación? Es muy importante decir que México no está ni debe estar aislado. No somos los únicos con este reto. Ya he abordado lo que está haciendo en países desarrollados (Estados Unidos, Canadá, Inglaterra), regalando/prestando laptops o tabletas electrónicas, digitalizando servicios de manera innovadora entre otros recursos. Pero, me llamó mucho la atención lo que están haciendo en Kenya, África. Ellos decidieron cancelar el año escolar, es decir, después de la pandemia volverán a donde estaban: si se quedaron en 1ero de primaria, volverán a 1ero de primaria. Algunos han calificado de drástica la decisión, para mí es una decisión arriesgada pero consciente de su capacidad de operación y de los resultados que puede provocar una decisión errónea.

Señor Secretario de Educación Pública y Señor Presidente, ¿estaremos tomando la decisión correcta para esos 25.4 millones de niñas, niños y adolescentes de educación básica? ¿Estamos conscientes de las implicaciones sociales y económicas de largo plazo que implican? ¿Qué significa realmente “perder el año escolar” en medio de una pandemia global? Sigamos pensándolo, nos conviene a todas y todos.  Pensemos fuera de la caja, invertir de la forma correcta en la infancia y juventud siempre traerá resultados tangibles para el desarrollo equitativo y justo de nuestras sociedades.

La educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo. Nelson Mandela.

@garciacecy_

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