Elementos del Ejército en prácticas de auxilio a la población, el plan DN III-E. | Foto: Especial
Los grupos criminales buscan intensificar sus actividades y ampliar las rutas para trasiego

Para sobrevivir al coronavirus, el crimen organizado explorará rutas alternas para traficar drogas y aprovechar que las fuerzas armadas han desviado su atención en atender la alerta sanitaria y ampliar sus actividades.

La pandemia asestó al principio un duro impacto a los grupos delictivos, como sucedió con los cárteles mexicanos que vieron afectada su producción de metanfetaminas y fentanilo, debido a la baja en las importaciones de precursores químicos de China.

De acuerdo con una investigación de Global Initiative Against Transnational Organized Crime, el crimen organizado se enfoca en recuperarse y para ello aprovechará la crisis económica provocada por el COVID-19.

En el estudio “Crimen y contagio; el impacto de una pandemia sobre el crimen organizado” se detalla que la pandemia ha reducido algunas actividades delictivas, al tiempo que “brinda oportunidades para otras nuevas, y esos cambios en la economía delictiva pueden tener consecuencias a largo plazo”.

Entre otras cosas, señala que los grupos criminales buscan infiltrarse en los sistemas de salud o intensificar sus acciones delictivas desde su interior, mientras que en el rubro del delito cibernético (la pornografía, por ejemplo) aumentarán sustancialmente sus ganancias.

Estas cuatro tendencias (nuevas rutas, ampliación de actividades, aprovechamiento de desvío de atención de fuerzas armadas y aumento de ganancias en delito cibernético) son las que documenta el organismo, con información recabada en los recientes meses por más de 500 expertos mundiales y regionales independientes que trabajan en las regiones donde el crimen tiene presencia.