El pasado sábado 10 de octubre, Magaly Sánchez cruzó la barrera entre la vida y la muerte para transitar hacia una dimensión desconocida. Dejó un vacío entre familiares, amigos y la comunidad saltillense.

Nacida en Saltillo en el primer tercio del siglo pasado, estudió licenciatura en Lengua y Literatura Españolas, con maestría en Letras Hispanoamericanas; profundizó en otros temas como filosofía, historia y apreciación del arte, pintura, grabado y comunicación.

En el medio cultural fue ampliamente conocida, participando en Encuentros de Poetas y Escritores del Norte de México, obteniendo varios premios. Fundó revistas de poesía como: Pireni de análisis político, social, múltiple y literario; dio un gran número de conferencias en diferentes partes de la república y en Texas. Escribió diferentes poemarios y ensayos (“Poesia” 1980-2000), aparte de un gran número de artículos periodísticos culturales de Coahuila. Publicó “Canto” (Editorial Inéditos); “Hábitat”, colección Piedra de Fundación (UNAM-INBA), “Alas abajo” (Cuadernos de Praxis/Dos Filos) y “Leyendas de México” (colección cultural Chrysler). Apareció en antologías “Poetas y Narradores de la Frontera” (SEP) y “Poesía del Norte de México” (Gobierno de Baja California Sur). Impartió talleres de literatura, entre otras obras.

Fue la mayor de dos hijas de don Leopoldo Sánchez y de doña Margarita Cuéllar, familias renombradas en el Saltillo del siglo pasado. Su única hermana, Beatriz, menor que ella, murió hace varios años.

Magaly se casó muy joven y se fue a vivir a Michoacán, donde procreó dos hijos hombres y dos hijas mujeres. Después de varios años de matrimonio decidió vivir separada de su esposo, junto con sus hijos. Regresó a Saltillo en 1977 y abrió una tienda de muebles finos por la calle de Xicoténcatl que llevaba por nombre Sanllar.

Sus cuatro hijos, tres médicos y una arquitecta, son profesionistas destacados que se establecieron lejos de Saltillo, por lo que pasó gran parte de su vida sola.

Perteneció a diferentes grupos sociales como el Club Estrella, integrado por sus compañeras del Colegio Saltillense y que aún se reúnen después de 70 años; y el grupo de Los Rabanitos, que se han reunido por más de 30 años. Está integrado por profesionistas y académicos de diferentes áreas.

Siempre elegante, unas veces con mantón, capa o sombrero. Mujer controversial por su forma de ser y su modo de vida, que no se dejaba dominar por nadie. Nunca pasaba inadvertida. Fue una mujer que vivió intensamente. Apasionada y polémica, viajó por todo el mundo y le gustaba tomar cruceros, caminar por la borda del barco, vestir elegantemente para cenar, conversar y bailar con algún viajero solitario.

En sus luchas sociales protestó (sola) en la Plaza de Armas de Saltillo por la invasión de Estados Unidos a Irak, portando un póster en el pecho y espalda. Fue integrante y promotora del primer grupo de Derechos Humanos de Saltillo.

Ya de avanzada edad, decidió irse a vivir al lugar de residencia de dos de sus hijos, Río Bravo, Tamaulipas. Con su carisma, dinamismo e inteligencia, no tardó en integrarse, adaptándose perfectamente a sus nuevas circunstancias.

La hija, madre, amiga, mujer, luchadora social y viajera fue afectada por cáncer en el hígado que soportó con una gran madurez. A mediados de agosto sintió molestias en su cuerpo y organismo, por lo que se realizó unos estudios. Cuando hablé con ella me dijo con gran fortaleza que el día anterior había recibido los resultados y le informaron que tenía cáncer en el hígado.

A manera de despedida, pero con un hito de esperanza, me dijo que seguiríamos en contacto. Vivió sesenta días con la enfermedad. Tuvo tiempo para despedirse de algunos y familiares, y pedir su último deseo a sus hijas: “Vístanme como si fuera a una cena de gala”. Quería llegar llamando la atención con su prestancia, salero y elegancia que siempre la caracterizaron. Con gran cariño, su Paty y su Cecy (como les decía) la prepararon con un hermoso vestido largo de noche, algunas joyas y un abrigo con solapas de mink, y la maquillaron como si fuera a una recepción de gala.

Transcribo unas palabras de despedida de una de sus amigas del grupo de Los Rabanitos.

“Magaly fue una mujer extraordinaria para la época de México que le tocó vivir, mujer independiente, sacó 4 hijos con estudios viviendo sola con ellos, culta en todos los sentidos de palabra, literatura, poesía, pintura, música, escritura y luchadora en cada momento. Cuando llegué a México, el destino me la puso en el camino, en una fiesta tonta me sentaron a su lado, de este momento hablamos y seguimos hablando y juntándonos 34 años, aprendí mucho, amé su sarcasmo e ironía. Una vez escribí un texto para mi materia de raíces filosóficas de psicología y se lo di leer. Le pregunté si le gustó; me dijo ‘Está bueno, porque si no estuviera bueno tú no serías mi amiga’. Así sus verdades; nunca lo olvidé y hasta hoy me da la risa. Mujer adelantada a su tiempo y a su país. La admiraba y sigo admirándola, aprendí mucho y estoy agradecida por el privilegio de ser su amiga”. Jana Petrzelová (Checa).

Estimada Magaly, espero que nos encontremos en la otra dimensión. Rodolfo y Gloria.