Así como algunas plataformas digitales pusieron a la renta algunas de las mejores películas del cine norteamericano del 2020 como “Nunca, casi nunca, a veces, siempre” lo mismo hicieron con lo mejor del cine mexicano. 

Es por eso que hoy vamos a recomendar una de las ganadoras de cuando menos un par de importantes premios Ariel a lo mejor del cine mexicano del año pasado como lo fue “Mano de Obra”, la cual dio a ganar a su director debutante, el productor David Zonana (“Chronic”; “Las Hijas de Abril”) el Ariel a la Mejor Ópera Prima o Primer Largometraje, así como a su protagonista Luis Alberti al Mejor Actor del 2019, por una digna heredera de lo mejor de la época mexicana de un cineasta transgresor como el español Luis Buñuel así como del llamado “nuevo cine mexicano” de los años 70 y que desde el fin de semana pasado se encuentra disponible para la renta en la plataforma de Cinépolis Klic. 

Para abrir boca, “Mano de Obra” tiene una primera secuencia que pone en marcha de inmediato la historia cuando durante la construcción de una vivienda uno de sus albañiles cae desde su techo muriendo instantáneamente. El occiso resulta hermano de Francisco (Alberti), otro de los trabajadores de la obra, quien busca la justa compensación por este accidente laboral sobre todo porque ha dejado una joven viuda embarazada, pero para su sorpresa se encuentra no solo con la negación sino la difamación de que el muerto había sido responsable de su deceso porque estaba aparentemente alcoholizado. Sabiendo que su hermano no era alcohólico, Francisco se dispone a hacer justicia en una sucesión de acciones que cambiarán diametralmente su vida. 

“Mano de Obra” tiene una primera secuencia que pone en marcha de inmediato la historia.

Como mencionamos al inicio de este comentario, “Mano de Obra” nos remonta a clásicos del cine mexicano que van de “Los Olvidados” (1950) a “Los Albañiles” (Jorge Fons, 1976), por inmiscuirse en el microcosmos de la clase trabajadora e inclusive marginal de su momento sin moralismos y en el caso de este filme sirviéndose fuera del protagonista principal de verdaderos albañiles y no actores en una especie de ejercicio de docuficción minimalista pero basados en un sólido guion también de la autoría de Zonana donde los personajes, en la tradición de la pluma de guionistas como Luis Alcoriza y Buñuel o Vicente Leñero y el mismo Fons, responden a los más básicos estímulos del comportamiento humano, donde el camino al infierno está lleno de las mejores intenciones. 

Es por ello que si en un principio el calvario burocrático al que se enfrenta el personaje de Alberti nos remite incluso al de la protagonista del enorme corto del mencionado Jorge Fons, “Caridad” (1972), con Katy Jurado en su caso como la viuda de un hombre muerto en una riña (curiosamente después interpretando al personaje de la viuda del velador asesinado de “Los Albañiles”), pero ingeniosamente Zonana le da un giro de tuerca para enlazar una serie de situaciones que podrían abrazar un humor negro buñueliano por lo surrealista que pudieran parecer pero que como la realidad misma en muchas ocasiones superan a la ficción misma. 

Cabe destacar que Zonana se vio bien correspondido en la producción por el prestigiado cineasta Michel Franco a quien produjo algunos de sus anteriores trabajos lo mismo que David Pablos, director de “El Baile de los 41”, sumándose a la lista de autores sobresalientes del cine mexicano contemporáneo.  

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