Al cambio de una administración gubernamental muchas de las acciones que la previa realizó siempre quedan en el aire, a la expectativa de ser eliminadas para dar paso a las políticas del nuevo régimen o conservadas pero con modificaciones.

De una u otra manera rara vez algo se mantiene totalmente intacto y “Almas con Rostro”, iniciativa artística para la creación de murales en la ciudad del Instituto Municipal de Cultura de Saltillo, no es la excepción.

El proyecto nació como parte del programa El Corazón de mi Barrio de la administración a cargo de Mabel Garza Blackaller del 2015 al 2017, compuesto por diversas estrategias para acercar el arte a comunidades marginadas o de la periferia de la ciudad, estrechando sus lazos y fortaleciendo su identidad.

Además del proyecto de murales se desarrollaron también la serie de documentales Barrio Paneo, además  registros fotográficos de la vida cotidiana de los habitantes de estas colonias y otras actividades, generadas en coordinación y enriquecimiento mutuo; los resultados de una servían para apoyar a las demás.

Cuando el Ayuntamiento cambió en 2018 e Iván Márquez quedó a cargo del IMCS prometió que no descartaría de tajo todo lo hecho por su predecesora. A pesar de ello, de entre todas las iniciativas sólo conservó a “Almas con Rostro”.

La dinámica con la que se llevó a cabo el proyecto en su primer término era afín a los objetivos de desarrollo social de El Corazón de mi Barrio: Un artista al frente de un grupo de habitantes de una colonia de Saltillo realizaba varias charlas y entrevistas con los mismos para identificar de entre ellos a alguien sobresaliente, a quien los otros miraran con respeto y admiración, cuyo retrato luego era plasmado en algún sitio igual de relevante para la comunidad con el apoyo de esta, para orgullo de todos.

De este esfuerzo hay ejemplos como los del mural de Héctor Piña “El Grifi”, inaugurado en abril de 2016, elegido por los habitantes de la colonia Gustavo Espinosa Mireles por ser a los 11 años uno de los mejores patinadores del lugar; también se encuentra el del Padre Pantoja, inaugurado en septiembre de ese mismo año, en la colonia Landín, admirado por su vocación en la protección de los migrantes y defensor de los derechos humanos así como al elotero Juan Reséndiz Luna, quien lleva más de 20 años trabajando en la Plaza “Niños Héroes” de la Colonia Chapultepec.

Con claros objetivos, en un lapso de casi dos años se llevaron a cabo 6 murales en diversas colonias, todos retratando a alguien significativo para ese lugar.

En contraste, desde 2018 la actual administración del IMCS ha producido tres de estas obras bajo el mismo nombre, pero con metas y dinámicas que se han alejado de su original iteración.

Si bien el primero de estos, a cargo de Tomás Montemayor, un retrato del boxeador saltillense Jonathan Gutiérrez “El Fantasma” ubicado en La Madriguera, Casa del Adolescente —e inaugurado en febrero del 2018—, fue también realizado con apoyo de los jóvenes aprendices de boxeo del lugar y para retratar a uno de sus ídolos, los siguientes dos no han resultado tan atinados.

En julio siguiente, en el marco del Festival Internacional Saltillo 2018, Daniela Elidett, quien formó parte de la primera versión de “Almas con Rostro”, inauguró un mural dedicado al actor José Elías Moreno, a cuya memoria estuvieron dedicadas varias actividades de esa semana cultural. Se encuentra sobre la calle de Purcell, bajando Corona.

El último de estos murales fue presentado públicamente en febrero pasado. Dedicado al promotor de la danza de matlachines, Pancho “La Gallina” y ubicado bajo el puente en el cruce de los bulevares Venustiano Carranza y Colosio, nuevamente a cargo de Daniela.

Si bien el actor es una figura que muchos mexicanos admiran —y que además cumple este año su 50 aniversario de fallecimiento— y el danzante hizo mucho por esta tradición saltillense ninguno de los dos fue elegido por una población que se sentirá identificada con el trabajo hecho sino por las autoridades del IMCS, ni contó con ayuda de los lugareños.

A ellos se suma el mural “Historia del Rock en Saltillo”, también presentado como parte de este programa el verano pasado, el cual no es más que un homenaje a la cultura popular sobre la fachada del bar El Hijo Desobediente que está en el Centro Histórico, desprovisto de toda conexión con el contexto y la historia de los saltillenses y muestra de cómo “Almas con Rostro” pasó de ser un proyecto efectivo en su desarrollo social a un mero escaparate estéril.