“Poco a poco me voy acercando a ti…”.

Con letra de canción le digo a mi rutina amada que quizá pronto estaremos juntos otra vez.

Un refrán habla del bien que se tiene y que no es apreciado hasta que se le pierde. Yo no sabía lo valiosa que es la rutina cotidiana. De ella, y de uno que otro sobresalto, está hecha la vida. Cuando el encierro por el coronavirus me hizo interrumpir mi rutina cotidiana sentí como si yo mismo me hubiera interrumpido.

No cabe duda, sin embargo, de que el hombre es animalito de costumbres. Yo soy yo y mi rutina. En el confinamiento ya me hice otra, y la sigo con la misma fidelidad con que seguía la de la normalidad.

Lo anormal es no tener una rutina. Se me dirá que no tengo espíritu de aventura. A quien me lo diga le daré la razón. Pero el aventurero igualmente tiene una rutina, la de las aventuras.

La mía no es tan aventurada. Es una rutina rutinaria. Por ella doy gracias a los dioses. No se darán cuenta. Ellos también tienen su rutina.

¡Hasta mañana!...

Armando Fuentes Aguirre

Columna: Mirador

Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila.

Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.