Hoy le cantaré las Mañanitas a una muchacha.

Es muy hermosa. Cuando la miro veo en sus ojos toda la luz del cielo y de la tierra. Su voz es para mí la música más bella, y si sonríe el mundo entero sonríe para mí.

Es dueña de todas las virtudes. Su único defecto soy yo. Tenemos 56 años de casados. Me dicen que su cabello es corto y blanco, pero yo contemplo aún aquella larga trenza rubia con que me ató a ella para siempre, para toda la vida, para todas las vidas.

¿Que si creo en Dios? Claro que creo. Vive conmigo en el amor que mi mujer me da. Quítenle 24 años a mis años: los que viví sin ella no cuentan para mí.

Como un niño le canta a su madre que lo lleva tomado de la mano; como un novio le canta a su novia que lo lleva tomado del corazón, así este día yo le canto a María de la Luz, que me lleva tomado del corazón y de la mano.

Éstas son las Mañanitas…

 

     ¡Hasta mañana!...