Solos. Decenas de comercios, desde florerías hasta consultorios médicos y talleres mecánicos, bajaron sus cortinas. JESÚS PEÑA
Negocios han dejado de funcionar y han pasado a convertirse en elefantes blancos custodiando el tráfago del Otilio González.

A lo largo del bulevar Otilio González, desde la calle Libertad y hasta la entrada a la colonia San José de los Damnificados, llama la atención la cantidad de locales comerciales, negocios de comida y talleres automotrices, que están cerrados.

Son establecimientos que hace no mucho ofertaban servicios diversos y que hoy por la crisis, bajaron sus cortinas y ahora lucen como tapias.

Algunos con letreros de “se vende”, o “se renta”, otros sin anuncios y la fachada descolorida.

Cerrados. Son cuadras enteras donde un sinnúmero de comercios dejaron de funcionar luego de la pandemia.

Florerías, tiendas de regalos, pollerías, fondas de gorditas, talleres de lavado de coches, refaccionarias, compras de fierro viejo, mueblerías y hasta consultorios médicos, han dejado de funcionar y han pasado a convertirse en elefantes blancos custodiando el tráfago del Otilio González.

“Como que aquí no pegan los negocios y mejor los cierran y los dueños de los locales los venden o los rentan”, dijo un comerciante del sector.