Inspiración. La puesta en escena está basada en la obra de Darío Fo, titulada “Misterio Buffo” y que es una crítica al poder. Foto: Mayra franco
La puesta en escena de Teatro Columna Cuatro continúa su temporada todos los viernes y sábados de mayo en el sótano del Teatro García Carrillo

Por milenios, imperios, reinos, naciones y muchas otras instituciones han caído, pero la Iglesia Católica ha logrado mantenerse estable por todo ese tiempo, al frente de millones de creyentes alrededor del globo.

Sin embargo, su historia no es inmaculada; la corrupción, el despilfarro, prepotencia y conservadurismo opresivo, en contradicción con sus predicaciones de amor, inspiradas en las palabras de Jesucristo, han manchado a este poder y lo han sujeto a críticas por parte de muchos.

El dramaturgo ganador del Nobel en 1997, Darío Fo, creó su obra “Mistero Buffo” con la intención de hacer esta crítica y el director Gabriel Neaves la tomó para traerla a escena y continuar con la denuncia de las injusticias cometidas por los poderosos.

“Perpetuum Misterio” es el nombre de la puesta en escena inspirada en este texto que la compañía Teatro Columna Cuatro presentará los viernes y sábados de mayo a las 20:00 horas en el Sótano del Teatro García Carrillo, a la cual acudimos en su fin de semana de estreno.

A pesar de que no se trata de un espacio pensado para ser escenario teatral Neaves eligió este hoyo en la tierra bajo el antiguo edificio con el objetivo de aprovechar la atmósfera que el sitio provee.

 

Foto: Mayra franco

La humedad y el encierro producto de la poca actividad que hay en él se deja sentir desde el primer instante en que se ingresa y sirve como introducción a la metáfora de la podredumbre en que se hayan algunas instituciones, aferradas a valores del pasado y los delirios de grandeza de sus líderes, incapaces de verse en el contexto del mundo contemporáneo y actualizarse.

Como si de una cripta paleocristiana se tratara, con muros de piedra y techo bajo, el sótano presentó retos para el montaje con dos columnas justo en medio del espacio, problema que sortearon colocando las butacas alrededor, haciendo una pasarela donde la acción tuvo lugar.

Son los juglares, interpretados por Victoria Anaid, Andrea Galindo, Carlos Morales, Alejandra Ugalde y el propio Gabriel Neaves, los encargados de hacer las tres llamadas para el inicio de la obra, momentos que aprovechan para advertir al público sobre la sátira y crítica ante la venerada institución que están a punto de presencia.

El papa Bonifacio VII, interpretado por Dona Wiseman, abre la puesta altivo y arrogante, ataviado de lujosas capas, prendas, guantes, anillos y una mitra con un leve toque diabólico, acompañado por un sacerdote ayudante, cantante pero sin una sola línea hablada en toda la obra, papel a cargo de Claudia Gutiérrez.

 

Luego de reiterar su engreída personalidad ante el público ve en la lejanía acercarse la comitiva que presencia la Pasión de Jesucristo, y a sabiendas de que se trata del Mesías —representado tan sólo por la cruz—, trata de congraciarse con él, sólo para encontrarse con un hombre humilde e incapaz de reconocerlo como el “rey” que él cree que es, por lo que intenta desacreditarlo y hasta amenaza con “acusarlo con su padre”.

Producto de esta afrenta a su persona, Bonifacio manda llamar a los juglares, acusados de ir predicando los milagros de Jesús al pueblo con sus obras y juegos, pero antes de poder procesarlos como les gustaría se ve obligado a pedirles que las presenten una vez más frente a él y cotejar así la gravedad de sus acciones, lo que pondrá en marcha los distintos episodios que conforman la obra.

Estos juglares dotan de energía y carisma particulares a cada uno de los personajes que interpretan, testigos de momentos cumbre en la vida de Cristo, en revisiones que a la vez pondrán en perspectiva hasta estos mismos pasajes, con chispazos de humor que no evitarán al público darse cuenta de la realidad presentada.

“Perpetuum Misterio” continuará su temporada de estreno durante los viernes y sábados de mayo en el sótano del Teatro García Carrillo —entrada por la calle Padre Flores— en punto de las 20:00 horas con un costo de entrada de 200 pesos.