Foto: Orlando Sifuentes
Durante el evento también se inauguró la exhibición de 67 fotografías en la Sala de Exposiciones Temporales de la Academia Interamericana de Derechos Humanos, de la que forman parte los proyectos de Salvador Cisneros Silva, primer lugar, James Rodríguez, segundo y Seila Montes González, tercero.

Desde la libertad más inspiradora hasta la opresión más funesta fueron capturados por la lente de miles de fotógrafos mexicanos que participaron en este certamen organizado por la Secretaría de Cultura del Estado en colaboración con la revista Cuartooscuro, quien el pasado miércoles reconoció la labor de los 3 ganadores de la edición 2018.

Durante el evento también se inauguró la exhibición de 67 fotografías en la Sala de Exposiciones Temporales de la Academia Interamericana de Derechos Humanos, de la que forman parte los proyectos de Salvador Cisneros Silva, primer lugar, James Rodríguez, segundo y Seila Montes González, tercero.

En esta ocasión el Concurso de Fotografía de Derechos Humanos atrajo la atención de más de mil 500 participantes, periodistas, foto-periodistas y fotógrafos que buscaron en este evento un punto estratégico para darle difusión a su obra y los hechos detrás de cada una de las imágenes.

La fotógrafa Frida Hartz, presidenta del jurado de esta edición, comentó para VANGUARDIA que “hubo una gran riqueza de la gran de fotografías que nos enviaron, más de cuatro mil, una cantidad gigantesca. Una participación muy grande, es lo sorprendente.

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“Y sorprende desde el punto de vista que dices que hay una preocupación real del tema de los derechos humanos en nuestro país. Entonces los fotógrafos, la gente que se interesa en la temática está acudiendo y está presentando una gran cantidad de imágenes de denuncia de la problemática social”.

El proyecto ganador “Los niños de la amapola” aborda la situación de los agricultores indígenas de Guerrero que se han visto obligados a producir amapola, campos en los que laboran decenas de niños en precarias condiciones.

Cisneros, él mismo de raíces indígenas pero con “la fortuna de haber tenido una mejor vida” retrató esta problemática a través de la vida de Berna, un niño de 11 años que diariamente busca subsistir con el trabajo en el campo, acudir a la escuela y encontrar algo de comer.

Durante cuatro años este fotógrafo buscó conectar con el pequeño para conocer su historia y descubrió en el camino lo que cientos de indígenas sufren a manos de la industria y de un gobierno que no les pone la atención debida y que sólo cuando llega la temporada de elecciones “les llevan colchas y se toman fotos con ellos”.
Por su parte, el trabajo de James Rodríguez en “La Búsqueda” sigue la lucha de miles de familias por encontrar a los cientos de miles de desaparecidos en México —ya sea en vida o en muerte—, consecuencia de lo anterior, las drogas.

“Fue muy rico ver tanta participación, pero es lamentable ver tanta violencia”, comentó Hartz y agregó que eligieron a los ganadores por “las temáticas. Yo veo al primero y tercer lugar como el ingrediente y el resultado y al tercer lugar es otra problemática álgida”.

Seila Montes en “Saltos de Poder” denuncia la contaminación del río Santiago Totolotlán, cuyo grado de toxicidad es actualmente tan alto que provoca enfermedades y deformaciones en los habitantes que dependen de sus aguas.