Seguir dependiendo del carbón puede ser una solución parcial y temporal que nos llevaría a seguir en una espiral de incertidumbre de cara a nuevos tiempos

La crisis económica en la Región Carbonífera se ha extendido con el paso de los meses, sin que hasta el momento haya una solución que le dé al menos un respiro.

En primera instancia, la suspensión de contratos para que pequeños y medianos productores suministraran carbón a las plantas carboeléctricas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), representó un duro golpe que dejó a la economía de la región “noqueada”.

La empresa productiva del Estado ha señalado que esta suspensión de contratos se debió a que se le estaba proveyendo más carbón de lo que se requería para los niveles en que están operando sus plantas.

Esta circunstancia se dio a la par de un jugoso contrato que la CFE firmó a mediados de 2018, justo en el último tramo del gobierno de Enrique Peña Nieto, con una subsidiaria de AHMSA. Este acuerdo ha sido señalado como desventajoso por la nueva dirección de la empresa estatal, por lo que recién este fin de semana fue cancelado.

Toda esta serie de factores ha dejado al borde del colapso a esta región.

Es por ello que el ofrecimiento de Manuel Bartlett, titular de la CFE, es –sin lugar a dudas– bienvenido.

“Ahora el tema es justicia social, ese es el mandato del Presidente, justicia en la compras del carbón. No la ha habido, ha habido concentración en unos cuantos. Andrés Manuel López Obrador tiene interés en que haya equilibrio y haya equidad.

“Parafraseándolo: primero los pobres, primero los productores chicos”, dijo el director de la CFE en entrevista exclusiva con VANGUARDIA, la cual se publica hoy en estas páginas.

A reserva de conocer los detalles de las licitaciones que serán lanzadas en breve, según ha prometido la empresa estatal, la complejidad económica que vive la región invita a buscar soluciones más creativas para evitar que cada cierto tiempo se pueda presentar una crisis similar.

Vale la pena recordar que México ha firmado acuerdos internacionales en donde se compromete a dejar de utilizar carbón y otras fuentes energéticas que resultan contaminantes.

Incluso se ha puesto a 2029 como la fecha perentoria para el uso del carbón en el País. Esto, siempre y cuando no se presenten nuevos virajes en materia de política energética, como se han tenido bajo la administración de Andrés Manuel López Obrador.

La necesidad de diversificar a la Región Carbonífera es un planteamiento que se ha discutido tibiamente, pero que tarde o temprano deberá analizarse conscientemente para darle viabilidad en el futuro a esta zona de Coahuila.

Seguir dependiendo del carbón puede ser una solución parcial y temporal que nos llevaría a seguir entrando en una espiral de incertidumbre de cara a nuevos tiempos a nivel mundial.

Es crucial que la economía basada en el carbón se reactive, para así con un mayor flujo circulante se analice una estrategia que siente bases para apostar por una diversificación que, aunque demorará, es necesaria.