Foto: Internet.
Este sábado 19 de junio se conmemora el centenario luctuoso de este poeta originario de Zacatecas, cuya figura ha quedado relegada a una única obra pero que es mucho más que solo eso

Ramón López Velarde, considerado el poeta nacional de México, era uno de los autores de esa nacionalidad preferidos por Jorge Luis Borges. Fue un representante eximio del postmodernismo, junto a Gabriela Mistral, Alfonsina Storni o Baldomero Fernández Moreno, epígonos todos ellos de Rubén Darío, Leopoldo Lugones y Julio Herrera y Reissig.

El poeta mexicano valoró sobre todo al argentino Lugones, de quien se siente discípulo y a quien emula claramente. Heredero del simbolismo, aunque adentrado en pleno siglo XX, posee una mentalidad finisecular. López Velarde coexiste y convive con los primeros vanguardistas. 

Por su muerte temprana, la obra de López Velarde es escasa desde el punto de vista numérico: sólo alcanza a publicar dos libros. Entre "La sangre devota” (1916) y “Zozobra" (1919) existen tantas similitudes como diferencias, según el crítico Saúl Yurkievich. 

“La proximidad temporal entre ambos poemarios y la evolución progresiva, sin sobresaltos, de López Velarde atempera su disimilitud -aunque en un lapso equivalente, César Vallejo da el salto abismal que separa ‘Los heraldos negros de Trilce’”, añade Yurkievich.

López Velarde nació en Jerez, Zacatecas, en 1888. Se trasladó a México DF un año en 1912. Fue asiduo colaborador de revistas y periódicos de San Luis Potosí, de Guadalajara y de Aguascalientes.

Debido a su formación religiosa, cultivó la poesía mística, aunque luego escribió composiciones de índole amorosa, patriótica y social. Apoyó sin reservas la Revolución Mexicana.

Su poesía es subjetiva, con una elevada carga de afectividad, de vivencias sublimadas, que se dirige no tanto a la comprensión racional como al sentimiento y a la musicalidad. Como hemos dicho, sus primeros poemas fueron místicos. A continuación, se interesó por su provincia natal. Mas adelante llegó la poesía amorosa y en los últimos años de su vida, los asuntos patrióticos y sociales.

Murió prematuramente el 24 de abril de 1921, a los 33 años de edad, víctima de una pulmonía. Su poema más famoso es "La suave Patria”, publicado dos meses antes de su fallecimiento y que inspiró una composición de similar asunto a Borges en la década de 1960.

Sus restos descansaron en el Panteón Francés cuarenta y dos años, hasta que en 1963 fueron trasladados a la rotonda de los Hombres Ilustres del cementerio capitalino. Con información de EFE.

Descifrando a López Velarde

En una entrevista a VANGUARDIA con motivo de las Jornadas Velardeanas que realiza el Centro Cultural Vito Alessio Robles (CECUVAR) este fin de semana en conmemoración del centenario luctuoso del poeta Ramón López Velarde, el también escritor Alejandro Pérez Cervantes, que participa en las mismas, señaló que este autor zacatecano es víctima de un fenómeno que ocurre con regularidad.

Así como a Manuel Acuña, que queda reducido al Nocturno a Rosario, López Velarde suele ser solo conocido como “el poeta de La Suave Patria”, y así como ellos muchos otros “se quedan como una especie de cliché en torno a una obra, en torno a una lectura genérica”, como mencionó Pérez Cervantes.

Nacido en Jerez, Zacatecas, el 15 de junio de 1888, Ramón López Velarde fue poeta, si, y escritor, también, pero además fue ensayista, abogado, político, católico y militante de ciertas causas, revolucionario en su ideología y maderista crítico “con una inteligencia muy potente, muy cosmopolita”.

“El poema La Suave Patria se ha leído como un poema nacionalista pero hay muchas críticas y muchas lecturas que se pueden hacer. Para empezar con este deslinde civil de los gobiernos militares, el Maximato de Obregón y Calles, esta crítica tan sutil pero potente que hace”, comentó Pérez Cervantes en aquella ocasión.

Por su parte, la lic. Esperanza Dávila Sota, directora del CECUVAR, apuntó que “incluso hasta del propio Madero, porque aunque se declara maderista, partidario, en algún momento sí hace un reclamo en alguna de sus columnas. Velarde es periodista pero también incide en la política e incluso participa en la Revolución. Tuvo que ver en la defensa de Madero, era abogado, algunos le atribuyen le atribuyen el ser el autor del Plan de San Luis, aunque no está comprobado”.

Ellos, junto al historiador Carlos Recio Dávila, discutirán a cabalidad la extensión del legado velardeano este sábado en la mesa de diálogo “Ramón López Veladre: La devota zozobra del espíritu”, a las 18:00 horas en el CECUVAR.

Divulgación de su legado

Como parte de las actividades para conmemorar su obra, la Coordinación de Difusión y Patrimonio Cultural de la UAdeC también se unió a esta celebración con varias actividades, incluido un ejercicio de poesía el pasado jueves en el Recinto del Patrimonio Cultural Universitario, pero también en sus redes sociales han compartido otros ejemplos de su obra poética y aquí compartimos uno de ellos.

 

La tónica tibieza

¿Cómo será esta sed constante de veneros

femeninos, de agua que huye y que regresa?

¿Será este afán perenne, franciscano o polígamo?

 

Yo no sé si está presa

mi devoción en la alta

locura del primer

teólogo que soñó con la primera infanta,

o si, atávicamente, soy árabe sin cuitas

que siempre está de vuelta de la cruel continencia

del desierto, y que en medio de un júbilo de huríes,

las halla a todas bellas y a todas favoritas.

 

No sé… Mas que en la hora reseca e impotente

de mi vejez, no falte la tónica tibieza

mujeril, providente

con los reyes caducos que ligaban las hoces

de Israel, y cantaban

en salmos, y dormían sobre pieles feroces.

 

Ramón López Velarde