El Quijote II, 3

Cuando el bachiller Sansón Carrasco hace comentarios a don Quijote y a Sancho Panza sobre el libro que narra la historia de sus aventuras, porque en realidad éstas son de ambos, historia recién aparecida, también les da cuenta de las tachas que se le señalan, en realidad más que al libro a su autor, que según Cervantes es el sabio arábigo Cide Hamete Benengeli. Un tanto molesto, el caballero reacciona así:

“Ahora digo –dijo don Quijote- que no ha sido sabio el autor de mi historia, sino algún ignorante hablador, que a tiento y sin algún discurso se puso a escribirla, SALGA LO QUE SALIERE, como hacía Orbaneja, el pintor de Úbeda, al cual preguntándole qué pintaba, respondió: ‘Lo que saliere’. Tal vez pintaba un gallo, de tal suerte y tan mal parecido, que era menester que con letras góticas escribiese junto a él: ‘Éste es gallo’. Y así debe ser de mi historia, que será necesidad de comento para entenderla”.

“Salga lo que saliere” era, y es, una expresión proverbial para indicar cuando algo no se hace con el debido conocimiento y cuidado. Como dice Cervantes que hacía Orbaneja.