Foto: Daniel Villanueva
Aunque se trató de una fila interminable de camiones y coches donde viajaban familias completas, las bajas temperaturas y el tiempo, no fueron factores para que la cordura y el buen ánimo se perdieran.

Durante más de 12 horas un grupo de saltillenses han permanecido varados en la carretera libre Monterrey-Saltillo debido a la presencia de nieve en la rúa. La desesperación ha obligado a que algunos viajeros se arriesguen a cambiarse a la carretera libre y conducir en sentido contrario. 

Uno de los perjudicados del frente frío número 14 es Daniel Villanueva. Llegó a las 11:30 horas del viernes de la Ciudad de México al aeropuerto de Monterrey y se dirigió rumbo a Saltillo con Sergio Pérez, su compañero de trabajo. En el camino, ya en territorio coahuilense —a la altura de El Pariente— se quedaron varados junto a cientos de vehículos que no avanzaban. 

“Sin problemas el 80 por ciento de la carretera. Llegamos cinco kilómetros antes de El Pariente y ahí nos quedamos varados. No se empezó a mover hasta las 11:00 de la mañana de este sábado y avanzó únicamente la distancia de dos tráilers en una hora, luego pasaban dos horas y avanzábamos otros cinco tráilers”.

Foto: Daniel Villanueva

Así la madrugada los abrazó con cinco grados bajo cero; hubo quienes salieron de sus automóviles a caminar por la carretera, pero de inmediato el frío los hacía regresar. 

Ya por la mañana los saltillenses detectaron que varios vehículos decidieron cambiarse a la carretera de cuota arriesgándose a ir en sentido contrario. 

“Vimos cómo la gente se brincaba por la terracería y se iba en contra por la de ida a Monterrey, estuvieron a punto de registrarse casi cinco choques de frente”, narra a VANGUARDIA aun desde la carretera. 

Aunque se trató de una fila interminable de camiones y coches donde viajaban familias completas, las bajas temperaturas y el tiempo, no fueron factores para que la cordura y el buen ánimo se perdieran. Incluso, hubo quienes se desplazaron a pie por largas distancias para llegar a la única tienda de conveniencia que había en el camino. 

“La gente se bajaba (de sus coches) a platicar con nosotros, había niños jugando; muchachas que nos decían ‘oye, me puedo venir aquí contigo’ y nosotros decíamos ‘claro, no importa’. Caminamos hasta llegar a un Seven y ya se había terminado los fritos, las galletas, los refrescos, agua y todo, porque antes de llegar a ese ejido no hay ninguna tienda, está la carretera vacía”.

Durante la noche varios afectados intentaron comunicarse con sus familias para informarles que estaban entre la sierra y la nieve. Otros, pidieron ayuda a la policía federal y a las autoridades porque no sabían qué exactamente sucedía.

“Nos enteramos después que la carretera 57 estaba cerrada y en Matehuala los tráilers se amontonaron y no había manera de pasar”, dice Daniel. 

Ante la larga fila de personas a mediodía comenzó a sobrevolar un helicóptero por la zona. Hubo quienes dijeron que desde el cielo les arrojaban víveres a los afectados; sin embargo, otros decían que únicamente estaba vigilando la contingencia. 

Daniel y Sergio,  estiman que llegarán a su destino en cuatro o cinco horas más, si tienen suerte. Si no los vuelve a alcanzar la noche.