Abandono. Numerosas tumbas de los panteones Santiago y San Esteban ya nadie las visita; algunas de ellas datan de hace más de 100 años. Foto: Omar Saucedo
Dos de los panteones más grandes de la ciudad solamente ofrecen servicios a quien tiene títulos o dueños de algún lote
Entre 1888 y 1889 el panteón principal de Saltillo sólo daba servicio a quien había comprado sepulcros a perpetuidad”
Alma Victoria Valdés, historiadora

“Para evitar la propagación de la epidemia estimo se prohíba la celebración del día de muertos en la forma acostumbrada, dando aviso previamente que mientras que no desaparezca la influenza no se permitirá el acceso a los panteones”, se trata de un aviso firmado por el entonces gobernador de Coahuila, Gustavo Espinoza Mireles, el 31 de octubre pero de 1918. Este documento, resguardado en el Archivo Municipal de Saltillo es sólo un “trozo” de la historia que une a los coahuilenses, y saltillenses en particular, con los cementerios y el recuerdo de sus seres queridos, que en ese tiempo, inicios del siglo pasado ya se habían adelantado en el camino.  

Saltillo.- Fue a finales del siglo 19 cuando los saltillenses, de manera definitiva, se vieron imposibilitados a seguir inhumando los restos de sus seres queridos en los camposantos habilitados en los alrededores de las iglesias como Catedral, San Francisco o San Esteban, algunos de los cuales funcionaban desde inicios de esa centuria.

“Entre 1888 y 1889 el antiguo panteón principal de Saltillo (ubicado sobre lo que hoy es la calle de Juárez), saturado desde años atrás, solo prestaba servicio a los que habían adquirido sepulcros a perpetuidad”, señala la historiadora Alma Victoria Valdés en su obra Itinerario de los muertos en el siglo 19 mexicano.

La autora refiere también que ante los fracasos de los cementerios Belén y Goribar, ya incluso desde años atrás se habilitó el predio que fue nombrado como panteón San Esteban, que se destinó principalmente a gente que no tenía las posibilidades de pagar un sepulcro a perpetuidad.

La indagatoria de Valdés recoge la resistencia de algunos saltillenses por enterrar a sus difuntos en el nuevo cementerio y se la ingeniaban para usar el principal, para lo cual argumentaban al juez municipal que habían extraviado el título de propiedad, tretas que terminaron cuando las autoridades municipales inventariaron los sepulcros.

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Todavía cuando llegué yo aquí en 2003 venían a visitar esta tumba (de 1888)”
Héctor Lezama, Coordinador de Panteones del Ayuntamiento

El nacimiento

El año de 1884 es la fecha oficial de la creación del cementerio San Esteban, ubicado sobre lo que hoy es la calle Fernando Proal, esto ante la demanda de más espacio por parte de los habitantes de esta ciudad para depositar los restos de sus seres queridos.

Cuatro años después las autoridades arreglaron este predio e incluso lo ampliaron hacia el norte, sin embargo, los documentos históricos señalan que la inspección realizada en 1889 determinó que había un completo desorden, por la confusión entre los predios gratuitos y aquellos por los que el deudor había pagado.   

Justamente de ese año, es decir 1888, data la tumba más antigua de la que se tiene registro en Saltillo, desde entonces acoge los restos de Pedro Valerio y Cruz quien falleció el 6 de octubre y está identificada con el folio 119.

“Todavía cuando yo llegué aquí en 2003 venían a visitar esta tumba, le daban mantenimiento y la arreglaban, pero ya en los últimos años no la han visitado”, comenta Héctor Lezama Olivares, coordinador de Panteones del Ayuntamiento de Saltillo.

Documentos históricos del Archivo Municipal registran un total de 459 inhumaciones que se llevaron a cabo en el panteón San Esteban en 1888, en la mayoría de los casos el predio fue rentado por quinquenio o en tramo común.

Al menos 2 inhumaciones masivas más se efectuaron en este panteón, una de ellas en 1918 cuando cientos de saltillenses murieron a consecuencia de influenza y la otra en 1972 para dar sepultura a quienes fallecieron en el trenazo de Puente Moreno y cuyos restos fueron colocados en la parte norte de este panteón.

Fue a partir de ese momento y con la apertura del cementerio Santiago, casi en los albores del siglo pasado, que la Iglesia y el Estado perdieron la carrera ante la ley de la oferta y la demanda que se apropiaron del mercado de los muertos.

Desorden. El Panteón San Esteban creció sin ninguna planificación. Foto: Omar Saucedo

Abre sus puertas el Santiago

Justamente en mayo de 1899 abrió sus puertas en esta ciudad el Panteón Estatal de Santiago, ubicado en lo que hoy es la calzada Madero, al poniente de Saltillo, según la historiadora Alma Victoria Valdés la habilitación de este sitio, en un inicio privado, resolvió para aquella época la demanda de espacio para el eterno descanso de los saltillenses.

Crecimiento sin ningún orden en los camposantos de Saltillo

 Con la apertura del Panteón de Santiago (1899), se ponía fin a un largo y accidentado peregrinaje que se había iniciado décadas antes, en 1825, cuando las autoridades ordenaron desenterrar los muertos de las parroquias y templos situados en el corazón mismo de la villa”, relata la historiadora Alma Victoria Valdés en otra de sus obras: Testamentos, Muerte y Exequias.

El 29 de mayo de 1899 se circuló un aviso firmado por el entonces alcalde de Saltillo, Francisco Rodríguez González, en el que daba cuenta que a partir de septiembre de ese año quedaba clausurado definitivamente el panteón principal, para dar paso al Santiago.

Al inicio hubo la intención de que este camposanto fuera privado y que el San Esteban se destinara a la población de sectores populares, prueba de ello son las suntuosas tumbas que están al inicio, no obstante años después también comenzó a recibir difuntos de todos los niveles socioeconómicos.

La primera inhumación en el panteón Santiago

La tumba más antigua en este cementerio estatal data de 1898, incluso meses antes de que abriera sus puertas como panteón público, se trató de la inhumación de Miguel Arizpe Martínez, quien expiró ese 21 de octubre, con 38 años de edad. Todavía en 2014 se colocaron en este lote los restos de la señora María Marina Ángela Luna de Arizpe.

Es aquí, en el cementerio estatal, donde se crearon dos rotondas para rendir homenaje a personajes destacados en la historia, una de ellas es la de los hombres ilustres y una más de los veteranos de la Revolución Mexicana.

La primera fue constituida en 1910 en el espacio donde estaba contemplado crear la capilla del cementerio, justo en el pasillo central del cementerio y en la que, como relata la historiadora Alma Victoria Valdés, los santos y mártires de la iglesia fueron sustituidos por próceres y políticos distinguidos.

La otra fue ideada en 1944 por el entonces gobernador de Coahuila, general Benecio López Padilla, quien cedió ese predio en el que se habilitaron 47 tumbas en las cuales descansan los restos de militares y revolucionarios que participaron en aquel pasaje histórico de México.

Saturados

Con más de un centenario de historia, los cementerios Santiago y San Esteban, desde hace muchos años brindan servicios solamente aquellos que tienen títulos o derechos de algún lote, en la actualidad ya no es posible encontrar un predio libre y las inhumaciones que se hacen son a beneficio de quienes cuentan con una propiedad.

En esto coinciden Héctor Lezama Olivares, coordinador de cementerios en el Ayuntamiento de Saltillo y Víctor Coronado Campos, administrador del Panteón Santiago, quienes en estas fechas ya se preparan para recibir a miles de personas en la conmemoración del Día de Muertos.

“Desde hace varios días las personas que andan trabajando aquí han sacado camiones y camiones de maleza y de basura, para quienes digan que no se hace limpieza, pero es que es un terreno grandísimo, también tenemos que garantizar que haya agua para esos días”, comenta el señor Coronado Campos.

Son siete hectáreas las que ocupa este predio al poniente de Saltillo, a decir del administrador están contabilizados 15 mil 500 lotes, en los que en promedio descansan los restos de 3 personas,  o sea que en números redondos en este lugar hay aproximadamente 50 mil cadáveres, tomando en cuenta las exhumaciones y reducciones de restos.

No obstante, buena parte de las tumbas están en malas condiciones y hasta abandonadas por los deudos de los familiares. Hace casi tres años, justamente el señor Víctor Coronado señalaba que al menos 750 estaban en una situación crítica y no había respuesta por parte de los propietarios.

“En cada ocasión que tengo trato con los propietarios es la primera invitación que les hago a que cuiden más sus propiedades, ya que tienen la oportunidad de que cuentan con ella, les insisto para que les den su remodelación”, afirmó el administrador.

En lo que respecta al San Esteban, al hacer un recorrido se apreció personal de la Secretaría de Salud del Estado, particularmente del área de vectores quienes al parecer harían labores de fumigación, Héctor Lezama señala que en los últimos años han procurado llevar un orden en los registros de los cementerios municipales, ya que no se ponía mucha atención en esto.

“Se desconoce por qué no se fue dejando un archivo histórico de la cantidad de servicios, nosotros sí lo estamos haciendo”, comentó Lezama. “Ahora ya separamos lote, manzana; tenemos más conocimiento de quiénes están ahí, este archivo se empezó a crear en 2004 y un mayor acomodo en esta administración”, agregó el funcionario.

60 mil cuerpos

Aun así se calcula que en el San Esteban hay 5 mil 967 lotes y han efectuado alrededor de 60 mil inhumaciones, aquí hay que tomar en cuenta que también se realizan exhumaciones, traslados, reducciones de restos y demás procedimientos, que han permitido alcanzar ese número de entierros.

En la actualidad son ocho panteones reconocidos por las autoridades en Saltillo, tres municipales: el San Esteban, Dolores y La Paz, uno estatal: el Santiago; además de cuatro privados, los que ofrecen servicios funerarios.

“En los tres panteones municipales, en promedio al mes tenemos de 30 a 35 servicios de inhumaciones, en el San Esteban tenemos entre 10 y 12. Algunos son de lotes muy antiguos o con mucho tiempo sin uso, por ejemplo hoy vamos a abrir una que estaba sellada desde 1980”, comenta Lezama.

Aunque a lo largo de la historia de Saltillo se contabiliza un número indeterminado de cementerios, en la actualidad son el Santiago y el San Esteban los más populares, los que tienen más historia y reciben a un mayor número de visitantes, quienes en cuestión de días regresarán para recordar a sus seres queridos que ya no están físicamente a su lado.   
 

Números

> En Saltillo se contabilizan 8 cementerios urbanos con registro y en funcionamiento.
> El panteón San Esteban es el más antiguo en operaciones, data de 1884.
> La tumba existente y con registro más antigua en Saltillo es de 1888.
> Alrededor de 60 mil inhumaciones se han realizado en el panteón San Esteban.
> En 1918 el gobierno de Coahuila prohibió el ingreso a los panteones hasta que pasara la epidemia de influenza.
> El panteón estatal Santiago comenzó a funcionar en 1899.
> Este cementerio estatal cuenta con 15 mil 500 lotes.
> Se calcula que más de 50 mil personas han sido inhumadas en este camposanto.
> En el panteón Santiago hay dos rotondas: de Hombres Ilustres y de Veteranos de la Revolución