Selah Schneiter, de Glenwood Springs, Colorado, completó el ascenso de la formación rocosa vertical de 910 metros (3,000 pies) con ayuda de su padre, Mike Schneiter, y un amigo de la familia, Mark Regier.

Una niña de 10 años originaria de Colorado escaló El Capitán en el Parque Nacional Yosemite y quizá se convirtió en la persona más joven en alcanzar una de las cimas más famosas y complicadas en el mundo.

Selah Schneiter, de Glenwood Springs, Colorado, completó el ascenso de la formación rocosa vertical de 910 metros (3.000 pies) con ayuda de su padre, Mike Schneiter, y un amigo de la familia, Mark Regier.

Los tres tardaron cinco días para subir por The Nose, la ruta más conocida, y llegaron a la cima el 12 de junio, dijo Schneiter. Por lo regular, los escaladores experimentados tardan toman entre cuatro o cinco días para completar el ascenso.

En esta foto del 11 de junio de 2019, está Michael Schneiter posando con su hija, Selah Schneiter, durante su ascenso por El Capitán en el Parque Nacional Yosemite, California. Foto: AP/Mark Regier

Alcanzar la cima “fue en verdad abrumador y emotivo”, declaró Selah en una conversación telefónica desde Nueva York, donde pasó el miércoles dando entrevistas.

“También sentí un poco de tristeza porque terminó”, dijo.

Scott Cory escaló The Nose en dos ocasiones en 2001, cuando tenía 11 años. Ese mismo año, Tori Allen, de 13 años, hizo lo propio, según Outside Magazine.

El portavoz de Yosemite, Scott Gediman, dijo que el parque no lleva ese tipo de registros.

En esta foto del 10 de junio de 2019, proporcionada por Michael Schneiter, se encuentra Selah Schneiter durante su ascenso por El Capitán en el Parque Nacional de Yosemite, California. Foto: AP/Mark Regier

Selah, la mayor de cuatro hermanos, es escaladora desde que tiene memoria y durante años les había pedido a sus padres escalar El Capitán. Ella se preparó física y mentalmente durante nueve meses para asegurarse que estaba lista, afirmó.

Las personas utilizan manos y pies en hendiduras de un dedo y un puño de ancho para escalar ese muro vertical. A veces no hay más para asirse o colgarse que salientes del tamaño de unas cuantas monedas.

Otras hendiduras terminan abruptamente en una superficie lisa de granito, que obliga a los escaladores a balancearse a la derecha o izquierda para encontrar la siguiente saliente de la cual asirse.