“Lograr el reconocimiento por organismos internacionales a nivel de programas educativos, así como el posicionamiento de la institución en los rankings internacionales”.

La anterior es la propuesta número 10 que, dentro del eje “vinculación e Internacionalización de nuestros estudiantes y docentes”, el actual rector de la Universidad Autónoma de Coahuila, Salvador Hernández Vélez, incluyó dentro del “plan de trabajo” entregado como parte de su expediente para registrarse como candidato al cargo.

Han transcurrido 10 meses desde que asumió la posición de rector, pero más de cinco desde que ocupa una alta posición en la estructura directiva de la máxima casa de estudios de Coahuila, circunstancia que permite demandar mayor eficacia en la transformación de los ofrecimientos de campaña en realidades concretas.

El comentario viene al caso a propósito del reporte periodístico que publicamos en esta edición, relativo al hecho de que la Universidad Autónoma de Coahuila se ubicó en la posición 44 en el ranking especializado en instituciones de educación superior “QS Mexico Ranking 2019”.

Este catálogo utiliza como parámetros de calificación la reputación académica, la reputación como empleador, el número de profesores respecto a los alumnos, la cantidad de profesores con doctorado, las colaboraciones de investigación internacionales que realizan dichos profesores, las investigaciones publicadas por institución y por facultad, así como el impacto que cada institución tiene en la web.

Al pesar todas estas variables, la UAdeC resultó ser la sexta “menos peor” entre el medio centenar de instituciones de educación superior del País que fueron sujetas del estudio.

Pero aun, de acuerdo con los resultados de esta medición, instituciones que han sido declaradas “en crisis” debido a su carencia de recursos económicos –como la Universidad Autónoma del Estado de México o la Universidad Autónoma de Zacatecas–, se ubicaron por encima de la máxima casa de estudios del Coahuila en este indicador.

No es esta la primera ocasión en la cual la UAdeC obtiene malas calificaciones en los rankings nacionales y/o internacionales de instituciones de educación superior. Ya en otras ocasiones se han revelado datos semejantes y la posición institucional ha sido la de minimizar el hecho.

En este caso, sin embargo, los parámetros utilizados para poner a competir a las distintas universidades del País parecen sumamente objetivos y, salvo que se denunciara algún sesgo intencionado en la medición, se antoja complicado, a priori, descalificar el estudio.

De cualquier forma quedará por conocer, en primer lugar, la postura oficial de una administración que estableció con la comunidad universitaria justamente obtener buenos resultados en este rubro y, en segundo lugar, las medidas que se adoptarán para mejorar la posición actual en este ranking.

Por lo pronto, la conclusión a la que puede llegarse es que la UAdeC no es una universidad competitiva.