El de ayer ha sido un gran día para la humanidad; todos debemos estar jubilosos por ello, porque se ha marcado el inicio del fin de la pandemia

La imagen de Margaret Keenan, una ciudadana del Reino Unido que la próxima semana cumplirá 91 años de edad, será largamente recordada y evocada cuando se hable del inicio del fin de la pandemia del año 2020, por haber sido la primera persona en recibir la vacuna contra el mortal coronavirus SARS-CoV-2.

La fecha quedará para la posteridad y será conmemorada como uno de los éxitos científicos más importantes de nuestra especie: el desarrollo de una vacuna en tiempo récord, una empresa que se antojaba francamente imposible al inicio de la pandemia.

La colaboración de especialistas de múltiples disciplinas fue necesaria para llegar a este día que, sin duda, inunda de esperanza a los habitantes de todos los rincones del planeta, al mismo tiempo que lamentamos la acumulación de más de un millón y medio de seres humanos muertos a causa del coronavirus.

Se trata apenas de la primera vacuna que ha sido autorizada para su aplicación masiva: la desarrollada de forma conjunta por la farmacéutica estadounidense Pfizer y su socio alemán BioNTech. Decenas de proyectos más se encuentran en proceso y en las próximas semanas podríamos comenzar a atestiguar una auténtica “competencia” entre laboratorios.

Habrá que ser pacientes, debe advertirse, pues el hecho de que haya arrancado la vacunación masiva no implica que en este momento exista una dosis disponible para cada uno de nosotros.

En el caso de nuestro país -y de Coahuila- ayer se anunció que la vacuna de Pfizer podría comenzar a aplicarse en México al concluir la tercera semana de diciembre, de acuerdo con un calendario estricto que implica inmunizar en primer lugar al personal de salud.

La primera etapa abarcaría hasta el mes de febrero próximo y durante esta recibirían la vacuna quienes se encuentran en la primera línea de atención de la pandemia. Enseguida, entre febrero y abril del año próximo se vacunaría el resto del personal de salud y las personas mayores de 60 años.

En una tercera etapa, que abarcaría los meses de abril y mayo, serán vacunadas las personas de entre 50 y 59 años. Luego, entre mayo y junio, quienes tengan edades entre 40 y 49 y al final las personas menores de 40 años que recibirían la vacuna a partir de junio del año próximo.

Es de la mayor relevancia que todos tengamos en cuenta este calendario y consideremos los meses que aún deberán transcurrir para que podamos ser vacunados, de acuerdo con nuestra edad. Y es necesario que hagamos eso porque durante todo ese tiempo la única garantía de que no nos contagiaremos será el sostenimiento de las medidas preventivas: usar cubrebocas, mantener la distancia social, evitar el contacto físico y lavarnos constantemente las manos.

El de ayer ha sido un gran día para la humanidad; todos debemos estar jubilosos por ello, porque se ha marcado el inicio del fin de la pandemia. Pero es solo eso: el primer día de un proceso que será largo y durante el cual seguiremos en riesgo, razón por la cual no podemos bajar la guardia.