El éxito de esta saga de textos señor lector, no es virtud mía, sino suya. Gracias por leerme. Yo me nutro de sus comentarios, analizo todo lo que usted me comparte y así voy integrando con mis lecturas, mis andanzas, mis exégesis, mis preguntas y mi investigación, lo que aquí le presento. Gracias nuevamente por atender estas letras. Hartos, hartos comentarios y apostillas está cosechando esta serie de pasajes. Hoy arribamos a la onceava entrega y claro, no tiene fin. Y sin duda, apenas vamos en la puntita del hilo de la madeja. Una madeja terrible, demoniaca y ubicua. La violencia extrema sigue presentándose y cuando eso sucede (es decir, diario), agradezco que usted me cite y piense en las reflexiones y el estudio que aquí estamos dejando por escrito. Mientras usted siga abonando estos folios, voy a continuar. Hay muchas aristas aún por explorar y abonar nuevas letras a temas polémicos bajo mi óptica aquí presentados. Lo voy a dejar por escrito nuevamente: no quiero convencer a nadie con mis argumentos. Tome usted lo que considere conveniente y deseche el bagazo. ¿Hay textos completos que son bagazo para usted y no comulga con ninguna de mis ideas? Pues tírelo a la basura. Su opinión es lo más importante y con ella, usted se guía por la vida, así de sencillo. Por tercera ocasión, gracias por leerme. Comenzamos.

Hay un hombre que vive en este siglo sin ser de este siglo. Es prófugo del tiempo. Es un alto y garboso empresario saltillense, mi amigo, el melómano Javier Salinas. Es mi compañero y le conocí en los cursos del Diplomado de Apreciación Musical que imparten los maestros Alejandro Reyes-Valdés y Joel Almaguer en el feudo de Salvador Hernández Vélez, la Universidad Autónoma de Coahuila (pronto abordaré en “Café Montaigne” lo anterior, mi regreso a dicho diplomado). Hay gente que va por el mundo viajando y haciendo negocios, es válido. Hay gente que va por el mundo en periodo vacacional y visita cualquier país del mundo que se le antoje. Es válido. Hay seres humanos que van a ver museos, estatuas, ríos, piscinas, edificios… pero hay hombres que van por el mundo coleccionado sonidos. Algo inmaterial y bello: música. Javier Salinas (caballero y guerrero antiguo, entre moro y cristiano. Solo le falta su malla, su espada corta, su yelmo y su escudo montado en veloz corcel negro) va por el mundo coleccionado sonidos y asistiendo a cualquier concierto de música antigua que sea insoslayable asistir. Generoso como somos los saltillenses de abolengo, me ha compartido sus conocimientos y sus CD’s traídos de todo el mundo.

Pero el saltillense y guerrero medieval Javier Salinas tiene a la vez, una biblioteca impresionante (como todo buen saltillense, insisto). Hace poco al disfrutar de una tertulia con él donde abordamos esta saga de textos, sacó de su alforja de piel dos volúmenes los cuales depositó en mi mano bajo la siguiente advertencia: “espero le sirvan algo en su análisis maestro Cedillo y claro, me los devuelve…”

ESQUINA-BAJAN

Los libros son los siguientes: “El abismo del mal” por Alberto Caturelli (autor de más de una treintena de libros, es Doctor en Filosofía por la Universidad de Córdoba). El otro libro es “¿Por qué existe el mal?”, de Enrique Domenge, para editorial Jus, esa vieja editorial mexicana casi extinta la cual anciló su tirada de naipes en el catolicismo. Pero este libro, sin olas ni aspavientos, se deja leer con atención y buenas maneras. ¿Por qué existe tanto mal en México, porque este mal y maldad tiene que manifestarse de manera brutal en la violencia extrema que a todos toca y mancilla? El par de autores en sus libros lo dicen claramente y lo preguntan ante el embate de este mal y violencia en todos sus extremos y aristas, ¿por qué Dios que todo lo puede, es omnipotente, es una de sus atribuciones, permite tanto y tanto mal y violencia? ¿Dios tolera este mal y debido a su gracia, la cual es gratuita, no importa usted el mal que haya hecho, de todas maneras usted se va a salvar, de ser cristiano y creer? ¿Y las obras del humano? ¿Un humano o creyente se salva por las obras hechas en la tierra o simplemente se salva porque Dios, magnánimo y todo bondad así lo quiere y lo bendice con eso llamado gracia?

No poca cosa señor lector. Lo anterior los compañeros reporteros se lo deben de preguntar al par de ensotanados que defienden a los migrantes violentos, los monjes Raúl Vera y Pedro Pantoja. En Estados Unidos por ejemplo, esto de la gracia es lo más aceptado. Es decir, no importa lo que usted haga, Dios es bueno y magnánimo y usted está salvado. Así de sencillo. Pero, en mi torpe juicio y con lo poco que he estudiado y con lo poco que he leído, no lo creo y reniego de lo anterior. Siempre lo voy hacer. Dios debe de invocarse para tiempos de bonanza y agradecerle los bienes y dicha recibida, no debe de invocarse para pedirle favores o perdón alguno.

Lea lo siguiente: “Si tú quieres, guardarás los mandamientos, para permanecer fiel a su beneplácito. Él te ha puesto delante fuego y agua, a donde quieras puedes llevar tu mano. Ante los hombres la vida está y la muerte, lo que prefiera cada cual se le dará”. En otras traducciones donde dice vida es “bien” y donde dice muerte, apuntan “mal”. Es decir, a la mano del hombre está escoger siempre entre el bien, hacer el bien, o hacer el mal. Es Eclesiástico 15, parágrafos del 15 al 19. ¿Dios? Dios no tiene nada qué con la maldad y violencia desatada aquí en la tierra. El que si tiene qué ver es el Presidente de Morena, Andrés Manuel López Obrador (Fracciones VI y VII del Artículo 89 de la Constitución Mexicana). ¿Usted es seguidor ciego de AMLO, es su claque? Pues cada vez que lo asalten (ojalá nunca), cada vez que roben a su familia (ojalá nunca), usted ya tiene cómo contrarrestar lo anterior. No le avise a la policía, sólo dígales…

LETRAS MINÚSCULAS

“¡Fuchi, guácala! Señor maleante del cártel fulano: no haga esto, pórtese bien, piense en su mamacita…” No deje de leerme por favor. Gracias.