Rafael Pérez Gay
El entrenador de la selección mexicana de futbol se
llamaba Juan Luqué de Serrallonga. Era un hombre alto de Jerez de la Frontera y se alisaba el pelo hacia atrás con goma de los años 30, usaba una corbata delgada como un listón y le daba por la poesía en acentos andaluces.

Juan Luqué eligió al mejor hombre en cada línea: Bonfiglio; Récord y Ojeda; Suinaga, Nieves, Oso Cerrilla; Garcés, Benito Contreras, Ernesto Sota, Carreño y Terrazas.
El entrenador de la selección mexicana de futbol se
llamaba Juan Luqué de Serrallonga. Era un hombre alto de Jerez de la Frontera y se alisaba el pelo hacia atrás con goma de los años 30, usaba una corbata delgada como un listón y le daba por la poesía en acentos andaluces.

Juan Luqué eligió al mejor hombre en cada línea: Bonfiglio; Récord y Ojeda; Suinaga, Nieves, Oso Cerrilla; Garcés, Benito Contreras, Ernesto Sota, Carreño y Terrazas.

Luqué acompañó a sus hombres al primer Campeonato de Futbol en Montevideo, Uruguay, en 1930.
Durante el partido México-Argentina, Zumelzú le pegó al balón desde fuera del área y batió a Bonfiglio con un gol en el ángulo derecho de la cabaña mexicana.

Bonfiglio volteó a ver a Luqué Serrallonga, que estaba detrás de la portería, y le dijo: "El sol, don Juan.". Luqué mordió el puro y le contestó: "Le voy a hacer a usté un partido de noche, hijo de.".

Desde entonces México ha hecho historia en los mundiales: el 13 de julio de 1930, el francés Laurent anotó contra el equipo nacional el primer gol que registra el torneo. No sobra decir que los pioneros naufragaron: perdieron 4 a 1 contra Francia, cayeron 3 a 0 en su juego con Chile y 6 a 3 frente a Argentina.

Desde los años 20, Jules Rimet trabajaba en la organización de un Campeonato del Mundo de futbol para concentrar la popularidad de ese deporte en los Juegos Olímpicos. Así se decidió que la Federación Internacional de Futbol Asociado organizara cada cuatro años, a partir de 1930, un torneo en el que podrían inscribirse todas las asociaciones pertenecientes a la FIFA.

El anfitrión del primer torneo mundialista fue el doble campeón olímpico: Uruguay. Rimet había inventado el espectáculo deportivo más grande del planeta. Desde el gol de Laurent hasta el obús raso con el que Villa le ha dado la victoria a España contra Chile, el futbol se ha convertido en un delirio planetario de fortunas galácticas.

Durante el Mundial de Alemania 2006, los ingresos publicitarios de la FIFA por patrocinios superaran los 700 millones de euros, las ganancias netas del organismo fueron mayores a los mil 200 millones. Cada Federación Nacional recibirá 10 millones y las selecciones participantes, 800 mil. Los preparativos del mundial de Sudáfrica crearon 50 mil empleos enmarcados en una inversión de 6 mil millones de dólares. Sudáfrica espera tres millones de turistas y una derrama de 2 mil millones. 40 mil sexoservidoras llegarán a tierras sudafricanas desde todos los puntos cardinales y en los estadios se regalarán 100 mil condones.

La gran final de torneo será vista por mil millones de seres humanos. Si alguien le hubiera contado este relato demencial al portero mexicano Bonfiglio, nuestro arquero, producto puro de los llanos, habría atajado el disparo de Zumelzú aun contra los ref lejos deslumbrantes del sol de Montevideo para subvertir la trama gris del equipo nacional en los mundiales defutbol.