Armando Fuentes Aguirre "Catón"
Hay en el cementerio de Abrego una tumba. Apartada de las demás, es doblemente tumba, por su soledad. Si pudiéramos escuchar la voz del hombre que está en ella, esto es lo que oiríamos:
Hay en el cementerio de Abrego una tumba. Apartada de las demás, es doblemente tumba, por su soledad. Si pudiéramos escuchar la voz del hombre que está en ella, esto es lo que oiríamos:

"... Yo fui yo. Quiero decir que sólo pensé en mí.
 La vida de cada uno es pobre vida sin el nosotros.
 A la conciencia del nosotros nos lleva el tú, quiero decir el ser amado. Sólo en la plenitud humana que trae consigo la unión con ese ser podemos entender el profundo misterio del amor, y hermanarnos con las demás criaturas. Yo viví en mí, y para mí. Ahora recibo el fruto de esa vida estéril. Ese fruto se llama soledad".

Lo que esa tumba dice es que el egoísmo lleva a la soledad, y que la soledad es una anticipación de la muerte.

¡Hasta mañana!...